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Democracia peruana, cuán débil estás.

17 noviembre 2010

Esta nota se escribe luego de escuchar palabras airadas y admonitoras de uno de los funcionarios de más alto rango del país como es el Primer Ministro y Ministro de Educación, saliendo de un informe y sustentación de su presupuesto al Congreso de la República y enterado que la señora Susana Villarán de Fuerza Social fue reconocida como virtual Alcaldesa de Lima Metropolitana. Sin duda anecdótica la noticia, pero es premonitoria de lo que se piensa y siente desde el gobierno, cuando uno tiene un punto de vista diferente, cuando existe una manera distinta de pensar y de optar.

Es la llamada democracia que se dice vivir y que es buena para algunos y lejana para los que osen pensar distinto. El hecho narrado y las líneas que siguen, quieren demostrar hasta dónde existe una soberbia de gobierno, aupada en indicadores macro económicos que siguen profundizando la brecha entre los que tienen todo y los que carecen de lo mínimo para subsistir. El lema “El Perú avanza” encierra mucho de verdad, pero también maquiavelismo.

Las crónicas de los diarios publicadas el día miércoles 27 han morigerado el temperamento de las expresiones vertidas por el Primer Ministro y Ministro de Educación, pero quedan videos de los noticieros que transmitieron en directo sus declaraciones, que cual exabrupto de un “rabioso derechista”, denota cual es el impacto producido por esta victoria de Fuerza Social. No le bastó salir a dar su apoyo a la candidata de la derecha, previamente a las elecciones, amedrentando a la población por una posible victoria de la señora Villarán pues iba aliada de unas facciones “violentistas” del profesorado.

En el reporte televisivo se muestra un Primer Ministro confundido y casi irascible respondiendo a la noticia de la coyuntura y no como lo que él encarna: ser Primer Ministro en un gobierno que se dice democrático. Todo lo contrario, actuó con usos y costumbres de la vieja guardia y de una rancia derecha que creíamos superada en el país.

Lamentablemente se ha confundido el fondo y la forma –que no es la primera vez- en el proceder de este ministro de Estado. En los años que viene ejerciendo como Ministro de Educación pocas han sido las veces que haya tenido un desempeño democrático en sus relaciones con los docentes y sus continuos avatares suscitados por diversas decisiones tomadas de manera inconsulta y las recurrentes denuncias relacionadas con las pruebas de evaluación, a la incorporación de los docentes a la Carrera Pública Magisterial. La más de las veces se le ha visto ausente de los hechos y ha delegado el liderazgo a sus viceministros. Una prueba fresca de su intolerancia por quienes piensan diferente es el Decreto Supremo Nº022-2010 (22.10.10) por el que se incorpora a 606 municipalidades distritales del ámbito del programa JUNTOS al Plan Piloto de Municipalización de la Gestión Educativa. Este DS ha producido dos pronunciamientos: uno, de la Asamblea Nacional de Gobiernos Regionales y otro, por Foro Educativo. Las razones en que sustentan los pronunciamientos son contundentes. Ante ello hasta la fecha el silencio ha sido la respuesta.

Las declaraciones vertidas tienen un sabor a bravata de perdedor, pero con poder, cuando anuncia, advierte y amenaza. No otro significado pueden tener las siguientes palabras: “En materia de educación hemos avanzado y no porque lo diga el gobierno sino organismos internacionales que han evaluado políticas educativas, me preocupa sinceramente que este avance que hemos tenido pueda detenerse o retroceder”; “Yo aspiro sinceramente y de la mejor buena voluntad que la señora Villarán reflexione, porque este es un tema fundamental para el crecimiento del país en los próximos años, si estamos dando muestras que con nuestras políticas se está avanzando la educación tenemos que ser sostenidos”; (ANDINA 26.10.10).

¿Cuándo se dijo que iba a revertir lo actuado en educación? ¿No comprendió el Ministro que en esta nueva gestión municipal Lima tendría bajo su responsabilidad la educación y salud? ¿Que una de las maneras de asumir esta responsabilidad educativa significa iniciar por el diseño de un Proyecto Educativo Regional (PER) y otras medidas relacionadas con la buena educación, el fortalecimiento de las instituciones educativas?

Enredarse en sutilezas burdas y confundir a la opinión pública dice mucho del poco conocimiento de lo que significa la educación nacional. Las declaraciones demostraron un estado de ánimo de quien las hizo y el temor se demuestre que lo realizado, se puede hacer de manera diferente y no impositiva.

También el ministro sostuvo que “aspira a que Villarán se separe de las dirigencias radicales que siempre obstaculizaron las reformas.” (EL PERUANO 27.10.10). ¿Un gobierno regional como será el de Lima, puede obstaculizar los avances que se dice se han logrado en educación? ¿No se puede distinguir lo que son las responsabilidades nacionales y atribuciones regionales? Una declaración reciente del Viceministro de Gestión Pedagógica (El Peruano, 29.10.10) explicó que el Ministerio define y dirige la política educativa nacional. Sin duda un esclarecimiento tardío, cuando el agravio ya se hizo. ¿Y el respeto por el otro?

Volviendo a la declaración del ministro, advirtió (¿amenazó?) “..que si en algún momento llega a percibir que existe algún tipo de peligro que pueda entorpecer la continuidad de las reformas aplicadas por su sector, presentará al Parlamento las iniciativas legislativas necesarias que garanticen la irreversibilidad del proceso.” (Ibídem). Finalizó expresando que “En educación hemos avanzado y no porque lo diga el Gobierno, sino porque los organismos internacionales lo reconocen.” ¿Qué organismos internacionales? ¿Cuándo? ¿Pueden mostrar el documento que se le conoce sólo por reseña periodística? ¿No conocen las duras críticas que ha realizado Christoph Derndorfer co – fundador del programa “Una Laptop por Niño” (Periodismoenlínea 29.10.10)? ¿Qué responden?

Una crónica que es el reflejo de la calidad de autoridades que tiene el sector. Investidas en altos cargos y respaldadas por un gobernante que viene contando las horas de descuento y que es víctima de sus propias palabras.

Cabe preguntar al Primer Ministro y Ministro de Educación ¿Por qué no utilizó la misma energía cuando el alcalde saliente no le puso empeño (mejor no quiso) abordar el desarrollo educativo como le competía al Municipio de Lima Metropolitana? ¿Dónde estuvo entonces el Ministro de Educación? Sólo el y su conciencia tienen la respuesta. Lo real y concreto es que Lima Metropolitana ha perdido casi cinco años y no tiene aún su Proyecto Educativo Regional, no se le transfirieron los recursos. Menos hubo preocupación por que esto fuera realidad. ¿Por qué el silencio?

Consideramos por estos hechos que el Primer Ministro y Ministro de Educación no puede recomendar a la nueva alcaldesa “…reflexione, porque este es un tema fundamental para el crecimiento del país en los próximos años, si estamos dando muestras que con nuestras políticas se está avanzando la educación tenemos que ser sostenidos” (ANDINA, 26.10.10), como lo consignamos líneas arriba.

¿Por qué no ha reflexionado sobre cuánto daño ha hecho a los maestros peruanos confundiendo las luchas por sus derechos con la lucha del partido del gobierno con el Partido Patria Roja? La lucha ha sido inmisericorde desde el inicio del gobierno ¿por qué? Convendría que el Ministro leyera (por si no lo ha hecho) el informe publicado en la Revista Poder 360 el informe titulado “La caja roja” (Lima, 18.10.10). Sin duda tendrá unas pistas para mejorar la estrategia del trato a los maestros y no escudarse tras los anatemas que se le ponen al SUTEP por tener en su dirigencia quienes militan en Patria Roja.

Triste espectáculo de un Primer Ministro y Ministro de Educación, dando muestras de intolerancia frente a una opción que ha triunfado y que en ningún momento ha dicho que iba a revertir las medidas tomadas sobre educación.

Ese manejo autoritario, vertical, de no dialogar con la dirigencia de los maestros para encontrar puntos de coincidencia y comprometerse en un proyecto de mejora de la educación del país, ha hecho como en otras épocas que el maestro se sienta poco identificado con las tareas diseñadas.

Una democracia como se dice que es la nuestra, demanda conocimiento, práctica y respeto por los derechos de la persona. Democracia tiene un significado que nuestros políticos no quieren comprender en su magnitud, sino de acuerdo a sus conveniencias e intereses. Los ciudadanos del país y los que escogimos la profesión docente, no somos simples espectadores de situaciones y aceptamos todo de manera obsecuente. Los profesores de hoy somos gente mucho más analítica, más convencida y preparada para saber qué rumbo se quiere que tome la educación nacional. Pero ¿cómo hacer para que la democracia viva? ¿Cómo hacerla crecer? ¿Cómo vencer las resistencias del autoritarismo? ¿Cómo aceptar la razón del adversario?

Lamentablemente la respuesta a estas preguntas es una asignatura pendiente que ni siquiera figura en el plan del gobierno ni en la generalidad de los usos y costumbres nacionales. Por ello esas actitudes omnímodas de quien tiene el poder. Las autoridades educativas –y más cuando se detenta el cargo de Primer Ministro- deben comprender que vivimos tiempos de acontecimientos inéditos que nos vemos obligados como docentes a reconsiderar nuestras actitudes personales. Debemos de tener claro que se requiere un cambio democrático para analizar acontecimientos, hechos, situaciones y responder adecuadamente y no a supuestos.

Por ello llama la atención que se hable de democracia desde el poder y no desde el pueblo que tiene igual o superiores derechos. El respeto por el otro incluye que se le escuche y no salir con exabruptos rayanos en la soberbia y el autoritarismo del que se enviste quienes no tienen la razón o se arropan en el poder.

Una cosa es aspirar a la democracia y otra, muy distinta, practicarla y de eso dan testimonios cada día los gobernantes y funcionarios. La democracia no se aprende en los consejos de ministros, sino en la práctica diaria de la vida misma en comunidad. Ser demócrata no es una actitud ante la vida, es un derecho por el cual muchos docentes dieron su vida.

¿Cómo pedirles a los directores y maestros que sean democráticos en la institución educativa, si quienes deben servir de paradigmas hacen lo contrario? Debe tenerse en cuenta que “Una de las funciones de la Escuela, entre otras, educar para la democracia, y está referida al desarrollo de las capacidades y habilidades para una convivencia social fundada en la solidaridad, la participación y el respeto, entre otros valores. Esta función es crítica para efectos del desarrollo de la autoconciencia y la responsabilidad social, dado que permitirá a los estudiantes participar como sujetos solidarios y críticos, en la escuela y en la sociedad.”(Marcia Prieto: Educación para la democracia en las escuelas: un desafío pendiente Valparaíso- Chile). ¿Es mucho solicitar?

Actitudes como la reseñada no se logran cambiar por más que en el Currículo se hable de la palabra democracia (27 veces aparece la palabra). Es el ejemplo que educa ¿Y qué ejemplo reciben nuestros alumnos de las primeras autoridades de educación?

Nuestra democracia es precaria y está muy débil. No ha surgido aún la nueva generación de líderes que sin renunciar a sus ideologías puedan tener un actuar y talante democrático.

Se ha desperdiciado una oportunidad para una lección cívica de tolerancia. (30.10.10)

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