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Educación: ¿derecho o servicio?

19 enero 2014
  1. 1.            Palabra y piedra suelta, no tienen vuelta, dice el refrán popular y qué de verdades encierra. Venimos sufriendo desde hace un buen tiempo una lluvia de mensajes, opiniones, reflexiones de todo jaez, que sin querer le hacen el juego al sistema económico que nos rige, dejando de lado principios, declaraciones, resoluciones que desde los foros internacionales nos advierten y nos indican el camino a seguir en la educación.

 

No podemos concebir que quienes tienen la obligación de diseñar y asumir la política educativa del país, recurran a frases y palabras que tienen uso y consumo en una estructura determinada para querer asumir el mensaje social que sobre la educación se quiere tener.

 

No queremos anatematizar nada de lo dicho, sino advertir que cuando tratamos el tema educativo lo hacemos partiendo desde sus fundamentos como un derecho y no por facilismo llamarlo servicio. Un derecho es algo inherente a la persona. Un servicio es una prestación de actividades que buscan responder a las necesidades de un cliente. Es una obligación del Estado brindar y garantizar la educación como derecho. Como servicio depende de una empresa que la oferte cumpliendo ciertas reglas que no siempre son las óptimas y no tienen como centro a la persona.

 

La educación pública en todos sus niveles es tratada como un guiñapo. Se ha repetido hasta el cansancio que nuestra educación -y aquí no distinguen los articulistas si es pública o privada- es “una de las peores del mundo” y agregan –“pese a las brillantes cifras macroeconómicas obtenidas durante los últimos 20 años”- . (PORTAFOLIO. El Comercio.12.01.14) Caricatura que no nos habla de lo inequitativo que es el sistema económico que hemos adoptado y que a presión quiere obligar que se acepte en educación. Sobre ello no se dice nada. Se busca y da la receta para “que no se nos pase el tren”. Los argumentos que se dan para justificar una intervención son los de siempre y el más poderoso el “fantasma” del SUTEP que lo sacan a ulular cuando  se recurre a argumentos sin fundamentación, para presentarlo como retardatario, y obstáculo. Sin duda la historia les da la razón, pero de igual forma deben referirse a los gobiernos que hicieron poco por nuestra educación nacional.

 

Por ello es un “contrabando” fundamentar el cambio con “recetas” que responden a un menú que deja de lado a la persona y que privilegia la ruta que requiere el modelo económico que busca formar emprendedores competitivos antes que ciudadanos.

 

2. “El río entre las piedras”. Es una metáfora sobre el avance de los derechos humanos en educación. Los Derechos Humanos son como un río que avanza y gira entre las piedras, como miles de millones de gotas transparentes que armaron su fuerza en el fluir de la conciencia, nos dice Vernor Muñoz en su artículo “El derecho humano a la educación y la interculturalidad” (http://www.aulaintercultural.org/spip.php?article677) El art. 26 de la Declaración de los Derechos humanos manifiesta que:“La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento de los derechos humanos…”. Este derecho a la educación, como todos los demás derechos humanos,  se obtuvo luego de luchas y tensiones. Nos dice Muñoz que  “Con la carga que procura dignificar la vida en un medio hostil, esa pequeña luz se mantuvo ardiendo mucho tiempo entre las sombras, especialmente en las excusas aceptadas y aplaudidas de los gobiernos y de sus cartularios, que convirtieron el derecho a la educación en algo progresivo, valga decir postergable y selectivo. Menos importante que los ejércitos y que los ingresos monetarios.”

 

El Convenio 169 de la OIT y la Convención sobre los derechos del niño y de la niña: hicieron precisiones para que la educación busque el desarrollo pleno de las personas, la equidad e igualdad, el respeto a la diversidad, la construcción del conocimiento y de la acción basado en los derechos humanos. Esta nueva concepción del derecho a la educación, permeó con fuerza en muchos ámbitos jurídicos, sociales y culturales, pero no en los económicos.

 

La educación y los derechos humanos deben desarrollarse desde la perspectiva del enfoque educativo intercultural que supone la necesidad de incrementar formas que garanticen la permanencia de modalidades educativas ancestrales o modernas, basadas en las propias realidades, y en las necesidades y visiones de los pueblos. Esto lleva a una nueva concepción de los valores fundamentales de los derechos humanos, que deberían coexistir en sociedades nacionales regionales y locales. Es decir empezar a revalorar a la persona y no ubicarla como instrumento en el proceso educativo. No se puede permitir que se enfatice como educativo aquello que el mercado requiere y que calladamente se oferte como lo único que existe si se quiere ser exitoso en la vida, si se quiere alcanzar los objetivos que se propone la persona. Es necesario que se diseñen caminos educativos que permitan tener la visión del mundo de nuestra cultura.

 

Hoy nos encontramos con dificultades que escudándose en la devaluación de la educación oficial, ofertan ilusiones  que responden a otros modelos, otros objetivos, que ponen de lado la democracia, la educación ciudadana, la inclusión, la equidad. El sistema económico excluyente es el que impone las reglas de juego y oferta patentes educativas respaldadas por agencias internacionales. Hacen caso omiso de normas internacionales  y proponen que el conocimiento debe responder a quienes fungen de empleadores o representantes del gran capital. Y empiezan a hablar de la educación como un servicio. No como derecho. Muchas ofertas educativas privadas acompañadas de instrumentos de márketing, se posicionan del mercado de la formación de niños, niñas y jóvenes sin tener en cuenta la realidad en que vivimos y lo que el país requiere: ciudadanos responsables y profesionales.

 

   
  1. 3.           Pretextos en tiempos de desconcierto.  En el primer mes del año y ante cifras que nos hablan de los malos resultados de la prueba PISA, se ha empezado a especular nuevamente sobre la poca calidad de la educación pública generando un sin número de de opiniones. La alternativa que le queda a los padres de familia que “invierten” en la educación de sus hijos es matricularlos  en la escuela privada. Y acompañan la campaña con estadísticas sobre matrícula y rendimientos en el año que pasó.

 

Luego tenemos ofertas de escuelas privadas en los distritos, en los diarios, en encartes semanales. Cada colegio se prodiga en el uso de fotoshop para presentar una imagen atractiva, agradable, pero no nos hablan del contenido, de la formación que ofertan. Lamentablemente casi todos ofertan la preparación para la universidad como un “gancho” sinónimo de buena inversión y no necesariamente de buena calidad de la formación..

 

En este desconcierto en que se encuentran los padres eligen  el colegio que ofrezca cuasi un futuro “asegurado”. Obvian por diversos motivos y maneras de hablar del contenido de la educación que brindan, de la formación de personas libres, con dignidad y derechos, satisfechas de su propio esfuerzo, capaces de aplicar el conocimiento y respetuosas de la diversidad. Lenguajes que no se condicen con la oferta que se encuentra en el mercado.

 

Otra aseveración que lleva al desconcierto es aquella que afirma que el criterio de productividad enfatiza a la escuela como un mecanismo que disciplina las fuerzas del mercado: por eso es excluyente. Esto es presentado como una panacea para las economías y como una salida para el mundo del trabajo. En ningún momento se habla de derechos humanos, sabiendo que la oferta del mercado es para un país diverso donde la discriminación aún subsiste y la dominación cultural se evidencia.

 

Por ello es necesario articular las políticas públicas y los “procesos de desarrollo” con una reformulación de los propósitos educativos, para que cada día estén más y mejor conectados con la generación de oportunidades y derechos  y el bienestar para todas las personas.

 

No dejarse cautivar por ofertas, que la educación pública no está en el quirófano,  se viene organizando y lo sembrado en estos  primeros años, y empezará a fluir. No se forman ciudadanos estandarizados, se educan personas en un país diverso pluricultural, bilingüe así no lo quieran aceptar muchos. Necesitamos profesionales comprometidos con la realidad y no con el mercado, con el país y no sólo con la empresa, Basta de contrabando ideológico en el discurso. Pensemos en el desarrollo del país y no sólo en las capitales de regiones.  No permitamos que se trate a la educación como una herramienta, con visión utilitarista, que la convierte en servicio. La educación es un derecho que tiene la finalidad de “desarrollar la personalidad humana y el respeto a los derechos humanos”. La educación es un espacio de libertad para el ejercicio y el aprendizaje de todos los derechos, responsabilidades y capacidades humanas. No neguemos a nuestros niños y jóvenes este derecho ni  lo cambiemos por la competitividad, el mercantilismo. Pensemos mejor que nuestra educación es una Odisea donde aparece el concepto pedagógico que más nos importa, el de la paideia como formación del hombre, que nos debe importar y no los “cantos de sirena” que  nunca fueron buenos consejeros.  (18.01.14)

CÓMO MEJORAR NUESTRA EDUCACIÓN

4 marzo 2013

Jorge Secada
Publicado en DIARIO 16. Lima, 02 de marzo de 2013

León Trahtemberg, distinguido educador, ha venido argumentando que lo que limita “el desarrollo de la educación pública” es la falta de autonomía administrativa de los colegios y la incapacidad del sistema de seleccionar administradores “competentes”. Esto es cierto, pero solo parcialmente: le falta radicalidad, no toca la médula del asunto y se limita a un aspecto secundario.

El problema fundamental con nuestra educación no es administrativo. Asegurar excelentes directores y dotarlos de libertad para administrar sus escuelas no sería sino una parte, un tanto marginal al final de cuentas, de la solución al problema de la educación nacional.

La escuela es como la familia: el maestro forma y educa a sus alumnos, y al hacerlo establece vínculos personales que trascienden las más idealizadas versiones de la relación entre un vendedor y sus clientes en la sociedad capitalista contemporánea. Quien ve la escuela como una empresa proveedora de servicios educativos está perdiendo de vista y empobreciendo su naturaleza de manera análoga a quien ve la familia exclusivamente como un negocio en donde los integrantes contratan para vender servicios y obtener beneficios.

Nuestra educación escolar es pésima porque los profesores no enseñan ni forman bien a sus alumnos. Es tentador pensar que la solución es capacitar en pedagogía a los docentes. Sin embargo, la evidencia tanto en el país, como regional y globalmente, es que las reformas que buscan elevar la calidad de los profesores capacitándolos en educación no funcionan. La evidencia tiende a mostrar además que las reformas que se imponen desde arriba no dan buenos resultados.

Los sistemas educativos que han mejorado de manera notable en unas décadas lo han hecho desde abajo: facilitando la capacitación académica de los profesores, incentivando, por ejemplo, que hagan posgrados en su especialidad disciplinaria, al tiempo que se les reconoce autonomía profesional y se integra a los alumnos, sus familias y la sociedad en general al proceso educativo. Esa es la lección que nos dejan los procesos que han revolucionado sistemas educativos tan dispares en sociedades tan distintas como la finlandesa y la surcoreana.

Consideremos ahora otro ejemplo. La escuela pública secundaria de New Dorp solía estar entre las peores del estado de Nueva York. En el 2006, solamente el 60% de los estudiantes que ingresaban terminaban sus estudios. Porcentajes similares aprobaban diversos exámenes estandarizados. En el contexto de los Estados Unidos, cuya educación secundaria no está ni cerca de las mejores del mundo, esta escuela estaba en, aproximadamente, el 5% inferior del sistema.

Para el 2012 estas cifras ya habían cambiado sorprendentemente. Entre el 75% y 90% de los alumnos de New Dorp aprobaron los exámenes estandarizados nacionales y estatales. Actualmente, alrededor del 80% de los alumnos que entran a la escuela se gradúa, a pesar de que provienen de los mismos sectores sociales que hace siete años: un tercio de origen hispano, un sexto de origen afroamericano y cerca de la mitad bajo la línea de pobreza. El número de alumnos que continúan sus estudios en institutos superiores y universidades se ha duplicado entre el 2006 y el 2012.

Durante muchos años, New Dorp hizo todo lo que el sentido común nos dice que debía hacer. Pero no obtuvieron ningún resultado positivo. Hicieron lo que venimos haciendo en el Perú sin éxito desde hace demasiado tiempo, pensando con cada medida que ahora sí habían dado con la fórmula mágica. Adoptaron nuevas metodologías pedagógicas y reformas escolares, implementaron programas de ayuda extracurricular, despidieron a profesores y administradores. Nada funcionó.

A partir del 2006 y 2007, los profesores y administradores de New Dorp decidieron enfrentar los problemas académicos del colegio con una mente y una actitud frescas. Luego de un trabajo de diagnóstico con énfasis en el contacto personal e individualizado, adoptaron una reforma curricular radical: prácticamente en todos los cursos, sean de ciencias o de humanidades, pusieron énfasis en la adquisición de capacidades analíticas básicas a través de la composición escrita (por ejemplo, reformulando el contenido aprendido usando una oración que empiece con “aunque…” o que tenga la estructura “si…, entonces…” o que use la palabra “pero”, independientemente del tema o curso).

Parte esencial de este proceso es el compromiso por parte de los maestros, sus alumnos y su entorno social. La motivación para los estudiantes y sus familias es la posibilidad de darse un mejor futuro. Tuvieron suerte al darse con un grupo especial de educadores. Aquí no podemos entrar en más detalles; quienes se interesen pueden consultar el excelente artículo sobre esta escuela en: http://www.theatlantic.com/magazine/archive/ 2012/10/the-writing-revolution/309090.

Para mejorar nuestra educación debemos facilitar la capacitación académica del magisterio y abandonar la noción de que existen metodologías pedagógicas privilegiadas; concederle verdadera autonomía a los colegios y sus profesores; integrar plenamente a los padres de familia en el proceso educativo; y comprometernos todos con una visión nacional de lo que queremos con nuestra educación, del país que queremos construir, de la sociedad en la que queremos vivir. Los recientes esfuerzos del gobierno en este sector son positivos, pero son demasiado tímidos y persisten en creer que el control y la reforma impuesta darán resultados. Tampoco ayuda que se continúe marginando a quienes están capacitados académicamente pero no tienen títulos en educación.

No vamos a transformar nuestros espacios públicos con más leyes, si no cambiamos nosotros mismos. Más reglamentos y controles no van a generar institucionalidad, si los peruanos no nos respetamos y dejamos de tolerar la perversión de nuestra vida política. Mejorar nuestra educación es un asunto que haremos todos, desde abajo.

Educación Peruana: síntoma, causa y efectos

9 mayo 2010

La Educación en el Perú va como se dice “dándole la mula al freno” sin presentar atisbos de innovación y menos de servicio a los 8 millones de alumnos, que es nuestra población escolar. Eso lo pudimos constatar por los informes en los medios del segundo CADE por la Educación (Conferencia Anual de Empresarios). En dicho evento, tanto en la inauguración como en el cierre el Estado a través de uno de sus más altos representante el vice ministro de Gestión Pedagógica, no expuso nada nuevo, nada que ya no se conociese.
Se perdió una buena oportunidad para precisar el marco de la política educativa que el actual gobierno desarrolla y sus perspectivas. Todo lo contrario, creemos que el Estado de manera mendicante se ha dedicado a exhortar a los empresarios para trabajar en conjunto consolidando acciones para mejorar la calidad educativa del país. (ANDINA. 30.04.10)
Sin duda nunca antes se ha planteado una exhortación en una convocatoria de esta naturaleza, pero nos hubiera gustado escuchar un llamamiento por la educación no sólo a los empresarios sino a las autoridades, comunidad y sus instituciones. Pero lo que “natura n da Salamanca no presta”. Esa situación la venimos apreciando desde hace bastante tiempo y lo peor es que se crea desde el Estado que se va en la dirección correcta. ¿Hacia dónde?
Tal vez este gobierno no tenga toda la culpa de la baja calidad educativa pública y privada –salvo excepciones- que se tiene en el país, pero si debe llevar en su pasivo lo que dejó de hacer en esta oportunidad. Teniendo sobre todo recursos económicos y además un Consejo Nacional de Educación, un Plan Educativo Nacional y otras instituciones especializadas, no ha sido capaz de desencadenar una política educativa a partir de lo avanzado por otros gobiernos. Todo lo contario, lo ha ignorado o lo ha tenido como un referente interpretado de acuerdo a sus intereses y sólo en el marco de su política de gobierno sin importarle la trascendencia que tiene la educación para un país diverso.
La calidad educativa para el actual gobierno se traduce en reconstrucción de colegios emblemáticos, crear un Colegio Mayor Secundario, elaborar textos, diseñar un currículo, un programa de capacitación docente, aplicar –a su manera la ley de carrera pública magisterial y otros. Una mezcla de cemento con textos y una frágil capacitación de maestros centrada sólo en la enseñanza de la lengua y matemáticas. ¿De qué discurso pedagógico, metodológico se nutre la educación peruana?
No existe coherencia entre el discurso del Presidente-Ministro de Educación, pues el Ministro no habla, no opina en cuestiones de contenido educativo ni en política educativa y lo que requiere la educación del país. En un discurso de los tantos dado por estos días dijo “A lo largo de todo el país, la educación avanza en la renovación de su infraestructura…. Esta transformación de la educación comenzó por medio de los actores de la educación, el primero de los cuales es el conjunto de maestros y maestras.” Dijo también que “el objetivo es despertar en todos los estudiantes “a un genio, a un creador”, con estudio intenso y con el establecimiento de las mejores condiciones pedagógicas para el óptimo aprovechamiento de sus capacidades intelectuales.”(EL PERUANO. 1.05.10). Ninguna referencia a un lineamiento nacional de educación. Evidencia que todo se hace de acuerdo al escenario en donde se encuentre. De allí que sus palabras suenen como “una campana que resuena y platillos que aturden” (San Pablo) para parodiar sus discursos llenos de citas bíblicas.
Sin duda últimamente estuvo “inspirado” el Presidente en las inauguraciones de infraestructura pero nada coherente en lo que debería ser política y discurso educativo. Tiempo y recursos para cemento y ladrillo, para computadoras, como si ello fuese lo central. Poco tiempo y paciencia para comprender la dimensión de la educación y sus procesos que va más allá de efímeros quinquenios y de personajes que ejercen la cartera de educación. Poca tolerancia con las discrepancias, más bien rechazo, confusión de planos y no saber establecer el diálogo con los docentes y su gremio. Anatemas, amedrentamiento, maltrato amparado por la ley. No se escuchan sus pedidos, sus requerimientos, todo lo contrario, represión, burla y escarnio.
¿Puede hablarse del camino del lanzamiento de la “nueva educación” que está en marcha actualmente al decir del Presidente? ¿En qué consiste esta “nueva educación”? “En capacitar, evaluar y exigir el rendimiento de los maestros, que pueden rendir mucho más; pero también evaluar y examinar el rendimiento de los alumnos, que poseen inmensa potencialidades intelectuales”. “La nueva educación significa, por eso, la capacitación de cientos de miles de maestros que han aceptado rendir exámenes y evaluarse ellos mismo en sus contenidos y en sus carencias y significa haber vuelto a las universidades más de cien mil profesores en todo el país”. (ANDINA.05.05.10) Palabras y más palabras, pero poco sinceras, poco convincentes en una comunidad que sabe que el Presidente encanta hasta a las serpientes. Pero eso sí nada de la Carrera Pública Magisterial que ella fue el detonante para que la capacitación sea posible. Silencio ante denuncias y reclamos sobre la consistencia de las pruebas de evaluación. Silencio ante el contenido de la capacitación. ¿Por qué sólo capacitar a docentes en comunicaciones y en matemáticas? ¿Y las humanidades? Silencio ante la poca respuesta de las universidades ante la convocatoria del Ministerio de Educación.
No puede hablarse de nueva educación cuando ésta está plagada de vicios, usos y costumbres de los políticos que ven en el magisterio una masa de electores cautiva y es desde allí que miran además a futuros electores en la comunidad educativa y complacen cantando la música que se desea escuchar y la letra adecuada. Qué habrá querido decir el Presidente cuando dijo “Esta nueva educación, pese a quien le pese, va por ahí circulando como una gran verdad, porque está en manos de estos muchachos y de la juventud, y no de la gente que tiene envenenado el corazón” (ANDINA.05.05.10).
Un informe del especialista Hugo Díaz (Vicepresidente del Consejo Nacional de Educación), publicado por su institución ha sido casi ignorado por los medios, excepto por un canal de cable. Frasearemos sólo los subtítulos de la publicación que nos permite ver que el andamiaje de la nueva educación tiene cimientos de arena. Díaz aborda en su informe un tópico La Carrera Pública Magisterial, que es un indicador de lo que se ha venido denunciando, pero sólo hubo oídos necios y sordos. Los subtítulos son: 1) Re-direccionar la gestión de la Carrera Pública Magisterial 2) Recuperar liderazgo en la conducción del proceso; 3) Revisar la concepción de las normas; 4) Sanciones para los que no aplican bien las normas; 5) Clarificar la secuencia de las normas que los procesos de administración docente; 6) Mejorar el sistema de información sobre plazas vacantes y ganadores; 7) Normar algunos aspectos de la Ley de Carrera Magisterial.”(INFORME DE EDUCACIÓN – INIDEN. Abril, 2010)
¿Puede hablarse de nueva educación cuando la parte medular del sistema está descuidada? ¿Podemos estar satisfechos de dejar el último lugar en SIRCE y posiblemente en LLECE, pero no se dice toda la verdad?

Quisiéramos que el mismo énfasis que se pone en la inauguración de obras, reparto de computadoras, textos y demás materiales, se ponga en el análisis de la gestión educativa y cómo subsisten los mismos problemas que el Presidente García tuvo en su primer mandato y que sigue allí metamorfoseándose de acuerdo al cliente y al entorno político.

Para terminar ¿qué pasó con la intoxicación de los alumnos del Colegio Mayor? A no ser por la alerta de una madre de familia la comunidad se hubiera quedado sin saber nada. Hasta la fecha no se sabe qué pasó y por qué. Un padre de familia me escribe y expresa su sentir que es el mismo de muchos de ellos: “tengo una hija en este colegio con todo este problema que suscitado de la intoxicación, las autoridades del ministerio y del colegio no han llamado a los padres de familia para explicarnos y tranquilizarnos, todo lo que sabemos es por los medios de comunicación. Después de todo es un colegio si bien es cierto estamos agradecidos por esta oportunidad que les dan, pero tienen que haber comunicación y reunión con los padres de familia si quiera al mes 2 veces, como va el nivel académico da cada alumno, en que podemos apoyar como padres, después de todo es un colegio, y no deben de mantenerse en cura de silencio y angustiando a los padres de familia. Creo que todos los padres desearíamos esa comunicación e informes como van nuestros hijos”

Sirvan estas palabras para ubicar los síntomas, la causa, efectos y resultados de una carencia de política educativa que se presenta como exitosa, pero está asentada en cimientos de arena. No merecemos esto. (08.05.10)