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La Educación Superior Peruana ¿la cenicienta del sistema educativo?

22 junio 2013

1. Cuando se muere en el intento. En la historia de nuestra educación la educación superior peruana ha sido el nivel más postergado del sistema educativo peruano y lo sigue siendo en estos días que van pasando. ¿Reforma? ¿Actualización? ¿Mejoramiento? Llámeselo como se quiera, pero qué se plantea como Educación Superior. Poco se ha hecho para pasar del discurso a la acción.

En el año 1970 se plantearon unas líneas sobre el llamado Nivel de Educación Superior donde se enunciaron Fines y Estructura del sistema. No cabe entrar en una descripción de aquella intención.

La actual Ley universitaria queda como referente de lo que quiso ser y no fue. Muchas justificaciones, muchas equivocaciones y sobre todo mucha desatención del Estado. El desprestigio cundió. La oferta de las universidades públicas fue decreciendo y bajo el amparo de un Decreto Legislativo el Nº 882 empezaron a florecer nuevas universidades particulares, algunas buenas, otras sin comentarios. Todos se quejan de la poca calidad de la formación universitaria, pero pocos se atreven a cambiar la ley. Sutilmente, el modelo económico ha ido imponiendo sus condiciones y ha ido modelando la institución de educación superior, de acuerdo a sus intereses mercantiles. ¿Alguien ha protestado por eso? Casi nadie.

2. La madre del cordero: la autonomía. Sin duda se utiliza una palabra que tiene el significado bajo el que se guarecen concepciones, pareceres e intereses. Pero ¿autonomía es igual a libertad? No. La autonomía es consecuencia del uso de la libertad.

En la actual discusión en la Comisión de Educación del Congreso todos se parapetan en la defensa de la autonomía, como si ella estuviese en peligro. Lo que está en peligro es lo que se entiende por autonomía y llevarla a extremos. Se mezclan conceptos: “atributo inherente a la naturaleza de la universidad”; “Sin autonomía no sería universidad. Sería instituto, una escuela de educación superior de formación profesional y allí quedará. La universidad es mucho más que eso” . ”Sin libertad se van a formar robots”, etc. etc (Dr. Iván Rodríguez, ex presidente de la ANR y rector de la U. Ricardo Palma). Se pide más inversión fuerte y sostenida. Ni una palabra sobre una concepción de universidad en el contexto filosófico. Ni una palabra referida a que la autonomía forma parte de una lucha contra la dependencia del creer y el saber de las clases dominantes y sus mediadores o representantes.

¿Hubo alguna intervención en este sentido de los críticos a este proyecto que se viene discutiendo? En el contexto del mundo académico de la región la lucha por la autonomía está relacionada con la lucha por la privatización y hasta la creación de universidades para convertirlas en empresas mercantiles. Ni una palabra para denunciar que la educación viene luchando por no convertirse en mercancía y que la universidad pública no lidera un movimiento para defenderla. ¿Es que la universidad ha caído en la estrategia del neoliberalismo que busca convertir en sentido común el considerar que la medida del éxito de cualquier empresa o de cualquier ser humano debe ser la maximización de utilidades y el enriquecimiento o la “distinción” personal? Con esta lógica de hacerla más rentable y de manejarla como empresa, el neoliberalismo y sus beneficiarios pretenden descalificar la lógica del interés general y el bien común en la producción, en los servicios. Acaso ¿no es una forma de mentir sobre los efectos supuestamente “benéficos” de sus políticas?

Lo dijo el presidente de la Comisión de Educación “Acá hay mucho dinero de por medio”, luego de revelar que las universidades gastaron más de 200 mil dólares en los comunicados difundidos durante tres semanas. Todos en contra de la nueva ley universitaria. (Ideeleradio.13.06.13) La lucha por la autonomía no sólo exige luchar contra lo mercantil de la educación, sino además contra los argumentos que piensan que sólo deben atender la educación de los jóvenes de acuerdo a las demandas del mercado. ¿Y los demás? ¿No es esto acaso una forma de discriminación?

Nadie ha hablado de la capacidad del autogobierno que debe ser revisado en las universidades, así como su ejercicio cotidiano. La autonomía universitaria reclama el derecho a la crítica fundada en datos evidentes y en razonamientos coherentes. La lucha por la autonomía universitaria implica enfrentarse a la educación superior exclusiva para unas cuantas elites, excluyente de la inmensa mayoría de la nación, y que en los planes de estudio sólo quiere incluir los temas y problemas que considera “técnicos”, “útiles”, “actualizados” y “políticamente correctos”.

Reducir la autonomía universitaria a meros reclamos de manejo del presupuesto y respeto por las decisiones, es tener una visión recortada de una institución que debe ser líder del cambio y aliada en el desarrollo de las personas, de las instituciones, del país.

Mucho ha orillado el debate por el sendero de lo administrativo, por el criterio de la independencia en el uso de los recursos. Nada de una institución que se preocupe por renovar su organización, por democratizar los mecanismos de cogobierno, por actualizar su cartera de ofertas profesionales.

3. Necesidad de una ley marco para educación superior. Podríamos seguir enumerando la caracterización de la autonomía de las instituciones para el siglo XXI, pero es necesario contar con lineamientos generales para poder enmarcar la educación superior que el país demanda.

En este sentido es necesario recordar que en el año 2010 el Consejo Nacional de Educación presentó una propuesta para la educación superior en el Perú. Una propuesta novedosa y radical que propone pasar de un sistema de educación binario a un sistema unitario. La mayoría de sistemas de educación superior y el vigente en el Perú son binarios: formación universitaria o formación técnica/artística/magisterial. Entre los subsistemas (salvo en el de formación docente peruano) no hay procesos claros de reconocimiento que permitan el paso entre uno y otro. El CNE resume así su propuesta: Articular toda la educación superior para un aprendizaje modular y fluido a lo largo de la vida. ¿Qué pasó? Propuesta no escuchada y relegada al cajón del olvido. ¿Hubo alguna reacción de las autoridades universitarias?

Esta semana el CNE publicó un pronunciamiento titulado: EDUCACIÓN SUPERIOR DE CALIDAD CON AUTONOMÍA. Sin duda un reafirma lo expresado en el 2010 cuando expresa “En la educación postsecundaria se hace imperativo unir toda la educación superior en un sistema integrado que sin desconocer las particularidades de cada tramo y componente (formación profesional, universitaria, postgrado, postdoctoral), promueva la articulación entre ellos facilitando los accesos y el reconocimiento de las competencias y titulaciones adquiridas. Ello debe permitir a quienes comienzan por la formación profesional continuar su perfeccionamiento en la educación universitaria y de postgrado”.

Pero el sistema integrado requiere lo que el CNE sugiere, una ley marco de educación superior que determine de forma clara el alcance y contenido de este nivel de educación, definir las obligaciones de las autoridades del Estado, establecer los mecanismos institucionales necesarios y darles las bases jurídicas tanto para las leyes subsidiarias que deban ser adoptadas. De esta manera se protege el derecho de la persona a la educación y facilita su aplicación.

Es bueno advertir que para hacer eficiente y confiable la propuesta de una nueva ley universitaria se requiere determinar un órgano rector agregaría especializado y de alto nivel. Las preocupaciones y reacciones habidas sobre el mismo, deben despejarse siendo muy transparentes en su composición y elección.

Estamos de acuerdo con que el logro de la calidad y la pertinencia requiere una autonomía con responsabilidad y que rinda cuentas. Esta calificación permitirá que el libertinaje y transgresiones se eviten.

Recurro a la palabra de Pablo González Casanova, para ir concluyendo, pues transmite una perspectiva, una enseñanza, una consigna. Parece que la hubiera escrito para el momento que vivimos. “Yo sé que no todos están de acuerdo con estos planteamientos. Yo sé que lejos de llevar al consenso muchos de ellos son necesariamente polémicos y despiertan fuertes oposiciones emocionales e intelectuales que corresponden a creencias arraigadas, encontradas, a conductas contrapuestas. Y es precisamente en ese punto donde la universidad y los universitarios tenemos que mostrar nuestra principal contribución, nuestro más rico estilo de combinar diálogo y dialéctica.”

Finalmente elijo tres políticas entre otras por las que recomienda luchar: “Por defender las universidades, la investigación científica y humanística y al sistema educativo frente a los recortes presupuestales que se les están imponiendo en una forma autodestructiva de la educación y de la Nación. Por redefinir la difusión cultural del siglo XXI, articulándola con la universidad abierta, presencial y a distancia; con un plan de ediciones, radio y televisión, y con unidades de producción de material didáctico y creativo. Por defender la libertad de cátedra, de investigación y de difusión de la cultura como valores consustaciales a la autonomía y a la construcción de espacios de diálogo nacional, internacional, latinoamericano, indoamericano y multicultural. Por organizar el autogobierno de la universidad en función de sus objetivos universales y nacionales, con autonomías en sus grupos de trabajo científico y humanístico, técnico y artístico para que alcancen los más altos niveles de la creación y la inteligencia, sin confundir la disciplina con el autoritarismo ni la democracia universitaria con la democracia de los pocos, con los pocos y para los pocos, sino con el respeto de todos los universitarios a las reglas que ellos mismos se impongan para alcanzar los objetivos de la universidad en nuestra América y en el mundo.(Pablo González Casanova. La autonomía universitaria, hoy. La Jornada. México, octubre 2004).Soñemos, propongamos, luchemos que aún hay tiempo (22.0613).

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Cuando la transparencia no debe ser un discurso solamente

19 diciembre 2009

En la política nacional se ha vuelto deporte jugar con palabras y conceptos. Se habla de calidad, de competitividad, de equidad, de inclusión, de descentralización, de pobreza, de analfabetismo y otras cosas sin reparar en quienes las pronuncian, sin reparar en quienes las escuchan. En un país diverso como el nuestro no podemos “estandarizar” la comprensión de las palabras y los conceptos. Todo lo contrario. Reflexionar en cada una de las palabras y conceptos pensando en el país en que nos encontramos debe ser tarea fina cuando de política se trata.

Lo que viene sucediendo desde la entidad que dirige la educación del país: el Ministerio de Educación y el caso de una Universidad que dice cumplir con todos los requisitos, pero se salta la valla de la ética para poder cumplir con otros fines menos con el educativo. ¿Qué espectáculo estamos dando a las generaciones que decimos educar? De un lado el responsable del sector educación se niega a reaccionar ante evidencias, ante fiscales que levantaron las denuncias de “venta de respuestas” de la prueba a docentes aplicada el 15 del mes pasado, y sigue como si nada hubiera pasado, justificando que se trata del SUTEP y por lo tanto no merece tomarse el tiempo, pues sus antecedentes lo condenan. Y de otro lado un rector de la universidad Alas Peruanas, que le parece de lo más natural obsequiar/financiar pasajes aéreos a congresistas y a vocales de la Corte Suprema del país.

Estos son los hechos. Las reacciones han sido diversas. Pero se sigue hablando de calidad de la educación, de inclusión, de equidad, de ética, de transparencia y tantas palabras que ya saturan porque suenan huecas en boca de quienes las pronuncian. Si el modelo económico utilizado es exitoso, con algunos reparos de parte de los dueños del capital, porque no pueden acumular como antes, en lo social estamos muy retrasados. Debemos admitirlo que no existe calidad y menos competitividad, no porque no se hayan alcanzado ideas sino porque al modelo sólo le interesa una mano de obra ilustrada para seguir manteniendo la política de exportador de materias primas sin producto agregado.

La educación peruana tiene un sino demasiado fatalista. Nos contentamos con poco, todavía quienes conducen la educación nacional no aciertan ni en el diseño, ni en la concepción de lo que debe ser una política educativa que se desarrolle al ritmo del crecimiento económico. Quienes sí lo entendieron pero mal han sido quienes amparados en el DL 882 se enriquecieron a costa de ofertar una educación de baja calidad, pero que sí les reportaba buen dinero. El caso de Alas Peruanas es la evidencia de la “criollada” en la forma cómo se gestiona la formación de los futuros profesionales. No importa el rigor académico, lo que interesa es “captar” a la mayor cantidad de alumnos para “mas que sea darles una profesión”. Pero allí no termina el escándalo, sino que otra universidad fundada en Trujillo, que se precia de formar parte del más grande Consorcio de Universidades del país (Piura, Chiclayo, Trujillo, Chimbote, Lima Norte y Lima Este) pertenece al alcalde de Trujillo y al líder máximo del Partido Alianza para el Progreso. Este modelo educativo que da visto bueno para que la primera franquicia educativa sea empleada en la educación secundaria de un publicitado colegio de la capital, es un indicador de que algo más allá de los maestros está sucediendo en el país. La orfandad de una política educativa de educación superior (¿hasta cuándo se debe esperar el Reglamento de la Ley 29394 – Ley de Institutos y Escuelas de Educación Superior?) Ya se pasó el tiempo legal, que era de 90 días a partir del 31 de julio. En enero se cumplirá el plazo para presentar el proyecto de ley de carrera pública para los docentes de los Institutos y Escuelas de Educación Superior. ¿Se incumplirá también este plazo?

El silencio de las autoridades del Ministerio de Educación casi es un escándalo por llamarlo de alguna manera y para no aceptar aquello de “quien calla otorga”. Ante una tema de actualidad y central como es la educación superior se le quiere sólo hacer responsable al CONAFU y a la ANR… ¿y la franquicia educativa para aquel colegio secundario tan promocionado, de quién depende? Sólo se hace una advertencia que los colegios secundarios no son preuniversitarios.

En este escenario, aunque las comparaciones son odiosas, quiero compartir lo que ocurrió el 4 de diciembre por la tarde en Bogotá y en todos los departamentos colombianos enlazados por televisión, por Internet, facebook y el twitter para presenciar la audiencia pública de rendición de cuentas mediante una videoconferencia. 17 secretarías de educación y 9 Instituciones de Educación Superior –IES- de diferentes regiones de Colombia participaron. Se permitió el envió de preguntas o comentarios que fueron respondidas por la Ministra, por la viceministra de Educación Preescolar, Básica y Media o el viceministro para la Educación Superior El objetivo de la audiencia fue informar a todos los colombianos acerca de los logros y avances de la política de Revolución Educativa durante la vigencia 2009. También la Ministra además de exponer las metas alcanzadas en el último año, abordó los retos que enfrentará la cartera de educación para consolidar las cinco acciones que están transformando la educación en Colombia: ‘Educación para toda la vida’, ‘Educación para la innovación, la competitividad y la paz’, ‘Fortalecimiento de la institución educativa’, ‘Modernización permanente del sector’, y ‘Gestión Participativa’. La Viceministra de Educación Preescolar, Básica y Media y el Viceministro de Educación Superior, presentaron un informe sobre los avances alcanzados por cada uno de los Viceministerios durante el último año. Luego respondieron las preguntas y comentarios de la comunidad educativa y, en general, de todos los colombianos.

Con esta audiencia busca el sector educación colombiano propiciar un espacio de participación ciudadana, docentes, estudiantes, padres de familia, secretarios de educación, directivos, personas jurídicas, organizaciones, gremios y ciudadanía en general, participaron enviando sus preguntas, comentarios o sugerencias a través de los diferentes medios habilitados para tal fin. Sin duda una ausencia a pesar de que estaba previsto su comentario, fue del representante del FECODE (Federación colombiana de educadores). Representantes de estudiantes de básica y un delegado del consejo de participación estudiantil de universidades completaron los comentarios, juntamente con rectores o vicerrectores de universidades y de la Asociación Colombiana Universitaria y de empresarios por la educación. Sin duda un ejemplo de participación democrática a pesar de la situación colombiana.

Volviendo a nuestros menesteres. En la Directiva para el año escolar 2010 comentada en la entrega pasada decíamos cómo en el acápite VII Moralización y Transparencia, punto 4. Rendición de Cuentas, transparencia y vigilancia de la gestión la responsabilidad debe ser asumida por “Las direcciones de las IE, DRE y UGEL… quienes son las responsables de promover y desarrollar una gestión y acción educativa y transparente y de calidad…”. Nos preguntábamos ¿Y el Ministro, los Vice ministros y los Directores Nacionales? No están incluidos ¿por qué? ¿No tienen nada que decir sobre moralización y transparencia del sector? ¿No les alcanza la rendición de cuentas? Hasta el Presidente de la República una vez al año se dirige al Congreso de la República a dar cuenta a la nación de su gestión. De qué sirve hablar de transparencia y otras palabras en política educativa, si quien las pronuncia se burla de su significado.

El caso de la burla a los reclamos de los maestros que se presentaron al concurso y que han denunciado las irregularidades y nadie los escucha; y, la concepción que se tiene de la rendición de cuentas, para los demás pero no para el principal responsable, nos dice bien a las claras que no son de fiar quienes hoy están dirigiendo la educación del país..

Sorprende por ello la visita del Presidente de la República al ministro de educación en su prestado local de la Biblioteca y la posterior conferencia de prensa donde entre otros puntos y sin hacer caso de las denuncias de la venta d los códigos de respuesta para la prueba de reciente concurso de profesores, dijo muy orondo que la falla humana que produjo tanta confusión en la publicación de las notas de los maestros que postulan a la CPM, había permitido que de 41 mil docentes aprobados inicialmente 30 mil docentes más pudieran acceder a la siguiente fase del concurso. Así de triunfalista y con un ministro al costado, en silencio. De igual forma pero con severidad se refirió al caso de la Universidad Alas Peruanas. Ambos casos merecen condena, pero en uno protege e ignora los reclamos y en el otro, denuncia. ¿Eso es equidad? Quedamos notificados quién dirige la educación nacional, quién es su promotor y protector. Así se atropellen elementales derechos de los maestros. Es lamentable. (05.12.09)