Profesor ¿se puede ser apolítico?

Preguntó un alumno de quinto de secundaria al comentar esta inacabable saturación de propaganda política, de avisos en radio, TV, en los diarios, en las revistas en una clase de Personal social – Formación ciudadana y cívica. “Estoy harto de tanta política. ¿Se puede ser apolítico?”. .La reacción en el aula fue de confrontación de las posiciones de uno y otro candidato. Lo sorprendente era que lo que todos hacían era repetir titulares de diarios, de notas sueltas en revistas, de informes televisivos en donde se denigra de uno y otro lado con el propósito de hacer la diferencia y ganar votos. Ningún sustento de valor en torno a la discusión. Ninguna revaloración del mensaje.

Sin duda esta pregunta proviene de la perplejidad que tiene este adolescente y otros, sin duda, de lo que viene sucediendo en el país. ¿Qué concepto de la política tenemos sino es el que nos dejan las jornadas electorales que saturan el interés de toda la comunidad?

¿Cómo explicar en este ambiente lo que significa la construcción de la identidad y de la convivencia democrática, con la finalidad de “favorecer el desarrollo y la afirmación progresiva de la identidad personal, social y cultural de los estudiantes, así como su autonomía” como lo prescribe el Currículo para Educación Secundaria? (Diseño Curricular. Ministerio de Educación. Lima, 2009). Eso no está en la Directiva de 2011 y menos en la capacitación que se da a los profesores. Es el criterio del docente, su sapiencia, la que debe inducir la reflexión con claridad, sin apasionamiento, esclareciendo y contextuando hechos, declaraciones y acciones. El manejo de la historia, los actores y los hechos, de una manera objetiva, crítica.

La realidad es distorsionada en mensajes por quienes quieren “vender” su producto. La comunidad presencia de manera inerte el espectáculo de quienes no les interesa el fondo sino la forma cómo captar adeptos. Son dos elementos que se deberían tener en cuenta en la reflexión e ir llegando a conclusiones de consenso.

¿Qué decirles si nos damos con la tragedia de que no existe un referente institucional político que forme a los simpatizantes de cada candidato? La destrucción de la institucionalidad, el denostar de los partidos políticos, el hablar de una política tradicional para contraponerla a la política de intereses mercantiles, tiene en la historia un referente que la memoria no debe olvidar: el condenado presidente Fujimori. No se trata de olvidarse del atropello a la moral, a los derechos humanos, a la promoción de la corrupción a todo nivel. Tampoco de la alianza con un oficial peruano condenado por vender secretos militares a un país limítrofe, ser declarado traidor a la patria y luego por corromper a las Fuerzas Armadas del país. Menos aún del rol que jugó un sector de la iglesia y su influencia en la persona de su eminencia cardenalicia? ¿Habrá tiempo para estudiar estos hechos en la hora de educación ciudadana? La memoria es frágil y hay que entonarla recordando lo que se nos hizo como país desde el gobierno en estos últimos quince años.

Tratar estos temas en un momento como el que pasamos los peruanos no es hacer apología a tal o cual partido, o por tal o cual candidato sino cumplir de manera objetiva con lo que expresa el Diseño Curricular Nacional 2009: “Buscar
que los estudiantes participen activa, creativa y responsablemente en la construcción de una comunidad democrática, en la que se reconozcan a sí mismos y a los otros como sujetos de derecho e iguales en dignidad. En tal sentido se construyen normas que fomentan su participación crítica, constructiva y autónoma en comunidad.”

El momento político debe interpelar a la calidad de educación pública que se viene dando y cómo constatamos que vienen egresando jóvenes que no conocen la historia política reciente del país. Se dejan impactar por los efectos de un repertorio musical de moda, por quienes acompañan a los candidatos (futbolistas, boxeadores, actores, escritores, cantantes).

Muchas sorpresas vienen “descubriendo” los medios cuando la realidad está ahí sin que nadie la modifique. De lo que se trata hoy es que su influencia reemplaza a la reflexión que debe darse en el aula, en la institución educativa. Se trata de formar ciudadanos de acuerdo a lo que expresa el Currículo mencionado cuando nos dice: “Se aspira a formar, entonces, ciudadanos conscientes, reflexivos, identificados y comprometidos como miembros de una sociedad diversa, pero a la vez unida por elementos que favorecen la afirrmación de su identidad de peruanos preparados para vivir en una sociedad multicultural. Se trata de lograr que los estudiantes asuman su ciudadanía en la perspectiva de un mejor desarrollo de sí mismos para afrontar los retos y problemas tanto de su comunidad, como los de su región y del país en su conjunto.(DCN, 2009)

¿Por qué tener temor de educar de esta manera? ¿Cuándo aprenderemos a educar a personas y no a objetos? ¿Por qué estar condicionados a creencias, mitos y prescripciones que no se ajustan a la realidad que vivimos? Es triste apreciar que en este evento electoral se tome al pueblo como instrumento numérico para conseguir un propósito. Es nefasto pensar en la juventud por el número que representa y no por lo que aporta. Quienes están en la contienda quieren ser tutores in eternum de la humanidad, sin darse cuenta que no se puede ir contra la historia.

Interferencias diversas desde el gobierno, desde instituciones externas, desde la iglesia tratan de inducir la elección sin importarles el proceso que vive el Estado, la democracia y los sujetos sociales protagonistas. Muchos reclaman los cuidados que debe tenerse al tratar sobre temas como la democracia, el poder, el estado, las ideologías con los jóvenes. No se trata de adoctrinar (palabra muy utilizada en la colonia) sino respetar que el sujeto no ingrese en el proceso prefigurado, sino que él mismo lo debe construir mientras se desarrolla y avanza.

¿Por qué los adultos en este momento no dejamos que los jóvenes vayan encontrando su opción, sin ser manipulados? La manera cómo se gasta en esta campaña al punto de traer a un “experto” en seguridad ciudadana desde Nueva York donde fue alcalde, para que recomiende qué hacer con la delincuencia, nos parece un despropósito, así sea plata invertida por los simpatizantes de la candidata Fujimori en el exterior. ¿Tuvieron la certeza de averiguar quién era el señor Giulliani? Edgar González Ruíz nos dice que este señor se caracteriza por: “Perseguir a los desposeídos, agredir a quienes tienen hambre y carecen de techo es uno de los peores crímenes que se pueden cometer. Es también la fórmula que resume la trayectoria del ex-alcalde neoyorkino Rudolph Giuliani, quien por esa labor ha sabido cobrar millones de dólares a gobiernos latinoamericanos.” (VOLTERNET.org.art.121977.html) ¿Podrá dar recomendaciones para la seguridad ciudadana con una visita? ¿Por qué no se piensa que en el Perú ya no nos pueden seguir engañando? Como conclusión se ha dicho que la seguridad ciudadana es tan importante que será una política de estado. ¿?.

¿En qué consideración se tiene a la ciudadanía peruana? Quienes hoy dirigen la educación nacional no han podido advertir sobre los mensajes que se dan desde la contienda electoral. En este proceso también se educa y quienes responden por la educación del país deben decir su palabra y no dejar que sólo el Tribunal de Honor del Pacto Ético Electoral haga recomendaciones como la que realizó esta semana haciendo una: “… invocación a la tolerancia y cordura a todos los actores del actual proceso electoral y rechazó toda forma de violencia y compulsión al voto ciudadano.” (PANAMERICANA tv. 19.05.11). ¿Se habrá explicado a los alumnos qué significa este mensaje, esta invocación? Habrán explicado también aquello que expresa el Tribunal que “… resulta un imperativo moral recordar los postulados del Pacto Ético Electoral, en el sentido de que la democracia y participación ciudadana en la vida política del país son fundamentales para garantizar la libertad, solidaridad, igualdad y justicia.”

La pregunta del adolescente preocupado no deja de tener razón visto el panorama resumido. Qué lecciones extrae. Está confundido y prefiere ser apolítico para no “meterse en tanto lío”. Es lo que venimos cosechando en educación ciudadana. Indiferencia, egoísmo, individualismo, es el resultado. Después nos sorprendemos de que exista racismo, homofobia, savonarolas de hogaño que recurren a miedos recurriendo a temas que llaman de conciencia para sancionar a quienes no creen en sus palabras.

Si el docente ha comentado y esclarecido sobre estos hechos de coyuntura, los alumnos cuando lean el lema “Nunca más…”, ahora podrán saber por qué. Ahora saben que muchas cosas se omitieron y se preguntan ¿por qué? Quiénes manipulan la información, quienes construyen, mitos, miedos y rivalidades, sin tener el menor sentir del respeto al otro, tantas veces proclamado y tantas veces negado.

El alumno siguió preguntando si se podía ser apolítico. Y recurriendo a la ironía socrática él mismo se dio la respuesta. Por ello antes de votar pensemos, analicemos y hagamos memoria, pues ella “… despierta para herir, a los pueblos dormidos, que no la dejan vivir libre como el viento.” (LA MEMORIA. León Gieco). (21.05.11)

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