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La escuela pública como institución democrática ante los desafíos del mundo actual (III) Final

28 agosto 2013

Escribe: Eduardo Rodríguez Zidán

La Escuela como institución que promueve la moral democrática
En nuestros días, existe una aceptación relativamente generalizada de que el papel verdaderamente transformador y democratizador de la escuela ha entrado en crisis. La vigencia avasallante del discurso hegemónico de la sociedad neoliberal pone en cuestión la forma tradicional de la organización escolar (burocrática, jerárquica, con excesivo apego a la normativa, con fuerte inercia institucional, etc ) que en muchos casos logra imponer un modelo arbitrario de imposición cultural que socava todo intento de formación de ciudadanos auténticamente demócratas. Es decir, los valores sociales que circulan por afuera de la escuela (individualismo-competencia- concepto formal de democracia política) se reproducen en su interior. Por esos motivos, quienes pensamos que la verdadera democracia es, más que una definición de forma- un modo de vida, debemos exigir que las escuelas públicas, en el actual contexto de la posmodernidad, no abandonen los principios morales fundamentales, como la defensa de una democracia plena que adquiera sentido, según lo afirma Wilfred Car, como forma de emancipación humana. Este autor distingue, con acierto, dos tipos de democracia escolar: el modelo mercantil y el modelo moral.

El primero, se caracteriza por entender a la democracia como el procedimiento adecuado para elegir representantes políticos, generalmente cada cuatro o cinco años, según el país. El segundo modelo, representa el sentido de democracia fuerte, es decir, una forma de vida radicalmente democrática, tal como la definía John Dewey.

¿Es posible construir una escuela donde se enseñe considerando como base el modelo de “moral” democrática?

Creemos que sí, es posible, pero el esfuerzo debe ser enorme y en múltiples direcciones. Debemos reconocer que el actual modelo de democracia escolar basado en relaciones de poder y subordinación, es, tal como lo expresa Santos Guerra (1995) fuertemente contradictorio.

Bolívar (2005:5), analizando el caso español, apoya esa tesis al afirmar que las reformas educativas se han dedicado a implementar las autonomías de las escuelas desde un punto de vista legislativo, pero en la práctica los centros continúan siendo unidades administrativas fuertemente centralizadas con escasas posibilidades para definir con independencia el modelo de organización, las políticas pedagógicos o la gestión económica. Aseveramos que en nuestro país ocurre algo similar, ya que los cambios educativos que se formulan desde el punto de vista técnico no llegan a las aulas ni a los centros, por distintos motivos, entre los que deberían mencionarse la persistencia de un modelo tradicional de gestión jerárquica de las escuelas, la escasa participación real de profesores y padres en los procesos educativos, el grado de irrefutablidad de las evaluaciones, la dinámica endogámica de las instituciones, etc.

Santos Guerra (1995:129- 140) usa la metáfora de la nieve frita para argumentar porqué es imposible construir una verdadera democracia escolar desde el viejo paradigma de la escuela jerárquica tradicional , racional, tecnológica, y heterónoma. Ese modelo de escuela está plagado de contradicciones, las que presentamos en el siguiente cuadro.

CONTRADICCIONES ENTRE LA ADJETIVACIÓN “DEMOCRACIA ESCOLAR” Y LO QUE SON LAS ESCUELAS (EL PROBLEMA DE LA NIEVE FRITA)

a) La escuela es una institución de reclutamiento forzoso que pretende educar para la libertad b) La escuela es una institución jerárquica que pretende educar “en” y “para” la democracia. c) La escuela es una institución que pretende educar para los valores democráticos y para la vida d) La escuela es una institución epistemológicamente jerárquica que pretende educar la creatividad, el espíritu crítico y el pensamiento divergente. e) La escuela es una institución sexista que pretende educar para la igualdad entre los sexos. f) La escuela es una institución pretendidamente igualadora que mantiene mecanismos que favorecen el elitismo. g) La escuela es una institución cargada de imposiciones que pretende educar para la participación h) La Escuela es una institución acrítica que pretende educar para la democracia i) La Escuela es una institución aparentemente neutral que esconde una profunda disputa ideológica

Puede considerarse, en cada uno de los ítems seleccionados, que se contraponen los objetivos y fines de la democracia escolar con las prácticas concretas que las instituciones hacen, dejando en evidencia la infinidad de contradicciones entre lo que se “dice” y lo que se “hace” realmente en las escuelas. En definitiva, y luego de observar las contradicciones entre la teoría y las prácticas escolares, cabe preguntarse : ¿es posible construir una escuela verdaderamente democrática?

No debemos dudar de que, sí, se puede, pero es un desafío que debe encararse, a la vez, en las dimensiones institucionales, curriculares, en la formación del profesorado y en la conducción de los centros educativos.

A continuación vamos a detallar algunas de las características fundamentales que debería tener una educación verdaderamente democrática, en el doble sentido de educar “en” y “para“ la democracia.

a) Una reconstrucción del curriculum en torno a valores democráticos (inclusivo-práctico, moral) b) Una práctica democrática de la evaluación. Democracia dialógica y deliberativa. c) Una organización democrática de la escuela d) Una educación basada en los valores democráticos : libertad, igualdad, justicia y solidaridad, tolerancia, diálogo, honestidad, civismo. Los valores básicos son los que están reflejados en la Constitución de la República y en los Derechos Humanos fundamentales. e) Formación “cívica” en el sentido vareliano, de la ciudadanía. Valentía “cívica” f) Educar atendiendo las diferencias creando comunidades comprensivas g) Educar para promover la justicia y la solidaridad, denunciando la injusticia y desarrollando la sensibilidad ante el sufrimiento humano. h) Una educación laica, abierta a la discusión pública de los valores, sin violar la conciencia de los alumnos. Libre discusión de todos los temas. i) Una educación que “recrea” la cultura, reconstruyendo el conocimiento.

Estrategias institucionales para cambiar la escuela
a) Crear entornos de ambientación para implicar a todos en la vida democrática de la escuela. b) Posibilitar la toma de decisiones de todos los participantes del centro c) Comprender que la escuela como un todo es la unidad básica del cambio d) Aumentar la participación de los padres y de los profesores en las decisiones colectivas. Reuniones abiertamente democráticas de Coordinación. e) Actuar con autonomía de los centros de poder (pero no en el sentido neoconservador) f) Conformar grupos de clase como comunidades democráticas de investigación, reflexión y de trabajo cooperativo. g) Los educandos deben participar, activamente, en el ejercicio de la democracia directa, elaborando, evaluando y reformulando el Proyecto de Centro. h) Desarrollar una pedagogía de la ética, una pedagogía de la democracia radical i) Reconstruir las relaciones de la escuela con la comunidad. j) El proceso democratizador de la escuela comienza con la formación inicial de los maestros y profesores.

En síntesis
El rol de la educación en la conformación de los Estados democráticos y republicanos ha sido determinante para que las nuevas sociedades industriales de los siglos XIX y XX tuvieran estabilidad, integración social y legitimidad política. La consolidación de los Estados nacionales requerían actores sociales organizados, instituciones políticas legitimadas por la población y sobre todo un conjunto de valores democráticos que sólo la escuela estaba en condiciones de transmitir de manera universal. Tedesco refuerza esta interpretación al expresar que “la historia de la educación muestra que-en sus orígenes- el proyecto educativo democrático se caracterizó por una fuerte articulación entre el componente cuantitativo (acceso universal y obligatorio ala escuela) y sus componentes cualitativos ( laicismo, lealtad a la nación, legua oficial, etc) “ (1995:34).

En nuestra opinión, uno de los desafíos actuales que la educación pública debe asumir es el de preservar la defensa de un proyecto educativo democrático, a sabiendas de que los valores morales que se imponen en la sociedad neoliberal existente, son , básicamente, anti-valores. En concordancia con ello, predominan -fuera de la escuela pero ingresan a la misma- los principios antidemocráticos como el individualismo extremo, la competencia salvaje, el culto de la apariencia, y otras tantas pautas culturales que son exaltadas por la era postmoderna.

La escuela ya no puede ser neutral, -tal como lo indicaba Durkheim- porque de esa manera asegura la reproducción social, además de perpetuar las relaciones sociales jerárquicas, la desigualdad social, y la cultura hegemónica dominante. La escuela debe reaccionar frente a la imposición cultural de pautas antidemocráticas que imperan en el mercado, proponiendo un nuevo modelo de organización educativa como una forma de “vida social” que implique, al decir de Dewey, una nueva experiencia democrática.

El principio de ciudadanía que la escuela del siglo XIX incluyera como una de sus grandes contribuciones a la conformación de una nueva sociedad democrática, hoy debe entenderse desde una perspectiva radical, es decir, como algo más que la formación de ciudadanos que eligen o son elegidos como representantes mediante el sufragio universal. En el sentido fuerte del término, la educación para una ciudadanía crítica necesita establecer una nueva relación entre la pedagogía y la política, creando nuevas esferas públicas para la defensa de la democracia radical en las escuelas. La defensa de la igualdad, la justicia social, la libertad humana deben ser valores centrales del nuevo discurso pedagógico. Si los maestros y profesores se comprometen en la conformación de redes horizontales entre los ciudadanos, – considerando los recaudos necesarios para no usar, exclusivamente un lenguaje de la crítica sin propuestas alternativas- se pueden crear esferas contra públicas que sirvan como parte de una lucha para cambiar el orden social y crear un nuevo Estado democrático radical muy diferente al presente.

En este sentido, fundar “nuevas escuelas nuevas” puede ser una nueva estrategia para reestructurar el viejo modelo autoritario de la escuela tradicional en nuevas instituciones abiertas a la comunidad, cuyos fines fundamentales son los de formar “en” y “para” la democracia. Para organizar este nuevo proyecto de escuela pública, es necesario superar todas las contradicciones que surgen al contrastar el discurso de las innovaciones con las prácticas escolares específicas. En este sentido, una educación verdaderamente democrática debe implicar -además de una enseñanza para todos, estatal, con métodos democráticos- una reformulación del curriculum y la evaluación en torno a valores democráticos, la formación de ciudadanos cuya participación se caracteriza por la valentía “cívica”, una educación laica que acepta discutir todos los temas en un marco de respeto de la conciencia individual del alumnado. Por último, no es posible enseñar de forma democrática y formar demócratas, si seguimos organizando nuestras escuelas con un diseño institucional jerárquico, heterónomo, de puertas cerradas a la participación de los alumnos, los padres y la comunidad.

Finalmente, creemos que uno de los grandes desafíos de las instituciones del Estado que ofrecen un servicio público -que jamás debería ser entendido como una mercancía en el mercado de la competencia neoliberal- es definir una nueva función para la educación que no sea simplemente reproductivista del orden social . Una escuela solamente desplegará una tarea educativa – argumenta Ángel Pérez Gómez- cuando sea capaz de “ promover y facilitar la emergencia del pensamiento autónomo, cuando facilite la reflexión, la reconstrucción conciente y autónoma del pensamiento y de la conducta de que cada individuo ha desarrollado a través de sus intercambios espontáneos con su entorno cultural” (op.cit:63). ¿Es viable instrumentar esta nueva manera de entender la educación pública en instituciones que guardan fuertes contradicciones como la escuela pública?

Estamos convencidos de que otra escuela es posible, de la misma manera que pensamos que la hegemonía actual del discurso neoconservador es circunstancial.

En consecuencia debemos construir una sociedad alternativa, donde la cultura escolar sea un instrumento capaz de formar individuos críticos que sean actores conscientes que promueven una transformación social con proyectos utópicos alternativos, radicalmente democráticos, no sólo en los fines , sino también a través de los medios.

BIBLIOGRAFÍA
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ANEXO 1
Documento: Los grandes Lineamientos de Política Educativa en el quinquenio 2005-2009. Exposición realizada por el Dr. Luis Yarzábal en su carácter de Director Nacional de Educación Pública ante los miembros de la Comisión de Educación y Cultura del Senado de la República. Palacio Legislativo, 9 de junio de 2005. Extracto del material mimeografiado.

(…) Consideramos que la educación, en su conjunto, ha de ser fiel al principio de democracia. La historia universal está llena de episodios, todos ellos dolorosos, en que la educación ha sido utilizada como vehículo de dogmatización, de discriminación, de transición de odiosos patrones de conducta, de sojuzgamiento del pensamiento libre. De hecho muchas veces se ha llamado educación a lo que no era más que contraeducación o antieducación. Afortunadamente, nuestras leyes y nuestros valores más bastamente compartidos son los de la democracia, como forma de organización política y también como espíritu rector del relacionamiento y del actual ciudadano. De modo que fomentaremos que los órganos rectores de la enseñanza y los centros bajo su dependencia sean democráticos, en su organización, en sus métodos, en sus relaciones internas y con la sociedad entera y sobre todo en los contenidos de sus enseñanza. Se dará así a educadores y educandos no sólo la oportunidad de aprender democracia sino también de vivir en democracia, de contribuir con espíritu a la vez creador y crítico a su consolidación. Deseamos que todo egresado del sistema educativo nacional sepa vivir en democracia, conscientemente convencido de que su defensa y perfeccionamiento es cosa de todos y de todos los días.

El Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación y la formación ciudadana -A diez años de su publicación-

24 agosto 2013

1. Como decíamos ayer. El 28 de agosto del 2003 la Comisión de la Verdad y Reconciliación entregó su informe sobre la violencia en el país. Han pasado diez años y hemos avanzado en la aceptación de hechos, pero quedan aún temas pendientes como el que la ciudadanía haga suyo el informe y que comprenda que somos un país diverso, intercultural, y que todos tenemos derechos y deberes que asumir y cumplir. Falta mucho para construir los caminos de la reconciliación, que conduzca al tejido de una paz entre todos, que tenga como perspectiva el desarrollo equitativo y solidario de nuestros pueblos.

La violencia por la que pasó el país y su secuela en el VRAEM, nos recuerda continuamente lo difícil que es la reconciliación., que el camino sigue siendo lleno de depresiones físicas, de lo que se valen aquellos a quienes les cuesta aceptar que nuestro país es diverso, que los ciudadanos tenemos los mismos derechos y deberes.

¿Derechos humanos? ¿Cuáles? La situación social que se vivía hizo que empezara a conocer un derecho que había estado adormecido e invisible para la ciudadanía: los derechos humanos. En nombre de este derecho se hicieron talleres, seminarios, y actividades para que la sociedad conociese de ellos y cómo se venían atropellando los derechos de personas rurales principalmente y también de las fuerzas armadas y policía en ejecuciones y atentados selectivos.

Hubo atropellos de ambas partes. Todos sancionables. Se fue creando una cultura de la indiferencia en las ciudades. “No se meten con mi familia, no me importa”. El egoísmo citadino salió a flor de piel en aquellos días. Total los hechos sangrientos ocurrían lejos, a muchos kilómetros de la capital y además eran campesinos y comuneros; nadie conocía los que eran asesinados. Hasta que llegó el atentado de Tarata en el corazón del distrito más moderno de Lima. Cundió el pánico y se empezó a tomar conciencia de lo que vivía el país. Las imágenes que se vieron por TV en directo impactaron a una sociedad indiferente a lo que la TV presentaba en sus informes semanales los domingos.

Este breve relato no agota todo lo que significó esta etapa de violencia en el país donde se pasó de la indiferencia a la sanción, la persecución. La violencia hoy se ha convertido en “pan de cada día” y se ha acentuado el egoísmo. No queremos darnos cuenta que todos debemos aportar en la siembra de nuevas formas de convivencia que tengan como denominador el aceptarnos como país diverso, donde es necesario respetar al otro y sus derechos como personas. El discurso de ayer no puede seguir nutriendo análisis políticos y acciones bélicas.

2. Un mensaje, que no es acusación sino un “recordaris”. diez años han pasado de la presentación del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. En estos días la Defensoría del Pueblo ha presentado el Informe Defensorial Nº 162 “A DIEZ AÑOS DE VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN. Avances, retrocesos y desafíos de un proceso inconcluso” (http://www.defensoria.gob.pe/informes-publicaciones.php). Se da cuenta “de los esfuerzos emprendidos con posterioridad a la Comisión de la Verdad y Reconciliación, así como de las dificultades, avances y retrocesos del proceso de verdad, justicia y reparación en el país”. Con esta presentación a una semana del décimo aniversario de la entrega de dicho Informe, se quiere aportar a una “profunda, serena y responsable reflexión” que guarde relación con las obligaciones y desafíos que como Estado se debe asumir.

Dicho Informe luego de pasar revista sobre cifras y temas pendientes hace las siguientes Recomendaciones:

-Que el Congreso debata y apruebe proyectos de ley para tipificar delitos contra los derechos humanos, como la ejecución extrajudicial y la desaparición forzada.
-Que el Ministerio Público fortalezca la 1ra y 2da Fiscalía Penal Supraprovincial de Ayacucho por el gran número de denuncias pendientes; y apruebe el Plan Nacional de Investigaciones Antropológico Forenses para la búsqueda, recuperación e identificación de los desaparecidos.
-Que la Corte Suprema garantice un sistema descentralizado de investigación y juzgamiento de violaciones a los derechos humanos.
-Que el Ministerio de Justicia modifique el Decreto Supremo 051-2011-PCM, que cerró el Registro de Víctimas.
-Que el Ministerio de Defensa entregue la información que solicita el Ministerio Público y el Poder Judicial.
-Que el Ministerio del Interior ejecute los mandatos de detención del Poder Judicial. (LA REPÚBLICA.20.08.13)

3. Sembrando en las instituciones educativas. El énfasis puesto en la educación sobre las enseñanzas de la etapa de violencia que hemos vivido intensamente en décadas pasada y con menor intensidad en el presente, es muy débil. Es necesario que en las instituciones educativas se reflexione sobre estos hechos de la historia del Perú.

Hagamos realidad lo que se viene pidiendo desde hace una década en la educación nacional. Debemos dejarnos de falsas modestias y del remoquete de hacerle el juego a la subversión, cuando se recuerdan hechos y sucesos de la historia de la violencia con el componente terrorista en nuestra historia. Sepamos asumir y esclarecer de manera crítica lo sucedido y no refugiarnos en falsas verdades aduciendo la pertenencia de protagonismos en el combate. Pensemos por qué ocurrieron estos sucesos, qué los precipitó, cómo fueron percibidos por la sociedad, por qué no se asume que pertenecemos a una sociedad bilingüe intercultural y con profundas brechas económicas y sociales que aún nos dividen.

El Informe de la Defensoría es muy claro cuando expresa que “Este proceso reflexivo debe ser entendido como una condición fundamental para emprender un nuevo camino, seguramente complejo y sensible, pero indispensable para seguir avanzando en la construcción de una sociedad sólida en valores democráticos, inclusiva, y respetuosa de los derechos humanos, de cara a la tan ansiada reconciliación.” Debemos construir todos una cultura de paz sembrando desde la escuela los valores esenciales que todo ser humano debe cultivar. No seamos mezquinos al tildar de pro a todo aquel que quisiera profundizar en los hechos para encontrar respuesta a la agonía en que se encontraba la sociedad de entonces.

La agencia oficial de noticias Andina, (21.08.13) daba cuenta de lo que se ha realizado en Arequipa. Alumnos de 4º y 5º año de secundaria participaron en el taller informativo “Para que no se repita” organizado para promover los alcances del Informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación. Fue organizado por el Colectivo de Inclusión Social y Reconciliación que está integrado por diversas organizaciones civiles y el gobierno regional de Arequipa según el Acuerdo Regional Nº 132-2012 que dispone promover la difusión de las conclusiones de la CVR.

Un miembro del colectivo expresó que “Los jóvenes desconocen el terror que vivió el país en las décadas de 1980 y 1990, algunos han escuchado hablar a sus padres de lo ocurrido pero es importante que conozcan más sobre el tema para que no se repita la violencia que vivió el país y para que los estudiantes sepan que existen espacios democráticos donde pueden expresar sus ideas y opiniones sin llegar a la violencia”

Hemos sido prestos en desgarrarnos las vestiduras frente al contenido de un libro de texto y su autor. Se han dado recomendaciones. Se pretende una ley del negacionismo (aplicarla a quien públicamente apruebe, justifique, niegue o minimice los delitos cometidos por integrantes de organizaciones terroristas- Art. 316º-A.- Negacionismo de los delitos de terrorismo, que el Ejecutivo pide al Congreso aprobar para agregarlo al Código Penal).

En ese contexto advierte la Defensoría en su Informe que “preocupa de manera especial que en estos últimos años ideas violentistas intenten nuevamente apoderarse de la mente de nuestros jóvenes; o que grupos de fachada de Sendero Luminoso, como el Movadef, pretendan ingresar a la vida política del país.” (Op. Cit.)

Por ello, es necesario e importante vincular el ámbito educativo con la memoria colectiva, con el objeto de prevenir el surgimiento de grupos o movimientos que incorporen la violencia y el terrorismo como método, o que pretendan justificar el terror vivido en las décadas pasadas.

En este sentido cabe dar a conocer cómo desde las instituciones educativas se viene trabajando. En el Seminario Internacional “Investigación desde el trabajo docente”, organizado por el Instituto de Pedagogía Popular, la institución Isabel Flores de Oliva presentó su experiencia de investigación en el aula, realizada por el equipo de Ciencias Sociales del Colegio. Optaron por privilegiar el trabajo centrado en el desarrollo de habilidades para acercarse a la realidad, “leerla”, cuestionarla, buscar construir o proponer alternativas y animarse a emprender acciones individuales y colectivas. (SEMINARIO INTERNACIONAL Investigación desde el trabajo docente. Instituto de Pedagogía Popular Lima, agosto de 2013). Se trata de “comprender el mundo y pensarlo de otro modo”. Los temas elegidos estaban relacionados con los años de secundaria. Así, para 1º y 2º de secundaria el tema fue. “Nunca Más”. El objetivo estuvo dirigido a despertar el interés por conocer esta parte de nuestra historia y acercarse de manera crítica y reflexiva. buscando la comprensión de sentimientos y emociones que puedan resultar distantes para un adolescente que nació cuando finalizó la época de los 90. Para los alumnos del 4º de secundaria la pregunta motivadora fue ¿Por qué saber la verdad? La experiencia para 5º de secundaria tuvo como motivación la frase “Perdonar no significa olvidar”. Sin duda una experiencia interesante e importante desde el punto de vista pedagógico para abordar con alumnos de secundaria un tema que violentó la vida familiar cotidiana, que cegó las ilusiones de muchos jóvenes, que desarraigó a muchas familias de su tierra de origen. Todo ello por una violencia desencadenada por un grupo de personas que optaron por la vía sangrienta. Años de destrucción y muerte que debemos conocer, asumir y recordar, para que no vuelva a ocurrir.

Estas experiencias que se han descrito de manera sucinta, nos dicen que es posible sembrar esperanzas, nuevas ilusiones, en la sociedad y no entregarnos a modelos mercantilistas que distorsionan nuestra razón de ser ciudadanos con derechos y obligaciones.

Por ello terminamos afirmando que la formación para la ciudadanía debe ocurrir en todos los espacios de las instituciones educativas. Es necesario crear ambientes y establecer lineamientos de convivencia escolar y construir entre todos las herramientas fundamentales para que los niños y jóvenes desarrollen sus capacidades para expresar, discutir y disentir pensamientos, ideas, sentimientos, con argumentos claros, reconociendo y respetando otras formas de pensar, sentir y actuar. Es la forma de concretar la formación ciudadana que requerimos para nuestro país. (24.08.13)

EL MENSAJE Y LA REALIDAD -que no le cuenten Presidente-

3 agosto 2013

1. La previa. Como dicen los comentaristas y “vendedores” del fútbol es necesario “ambientar” el espectáculo, es decir en este caso el discurso referido a lo que dirá el Presidente en especial sobre la educación nacional. Hemos tenido anuncios, publicaciones, cuñas publicitarias y demás divulgación, como si quisiera posicionarse un producto.

¿Es que el discurso oficial debe arroparse de las mismas reglas del mercantilismo para ser aceptado y defendido por la comunidad? Es bastante torpe recurrir a esta estratagema cuando sabemos que ese camino conduce a devaluar el discurso del desarrollo con perspectiva humana, a vulnerar nuestra democracia que ya es de baja intensidad. Tantas cosas se han dicho en su nombre que la han debilitado.

En el escenario queda la sensación de que los ciudadanos no estamos conformes con tanto irrespeto a la transparencia, a la manera de hacer “juegos políticos” de espaldas a una coyuntura que evidencia trampas, para hacerse del poder, de la demostración de que se pueden jugar con fichas de acuerdo a los intereses no sólo partidarios sino particulares.

El quehacer político que tanto se ha criticado y en su nombre se rebelaron e hicieron propuestas diferentes, hoy cae en los mismos procedimientos, en los mismos cubileteos del antiguo “conversar no es pactar” que hemos visto en qué consistió. Todo ello en nombre de los intereses más mezquinos, de espaldas a lo que el pueblo reclama.

Es el escenario a grandes rasgos donde el Presidente leerá el discurso central por el día de la Patria y ante el Congreso de la República.

2. Discurso que tiene la misma letra pero no la música. Escuchar leer un discurso es aburrido y más cuando la cartilla da la sensación que se sabe de memoria, pero ésta no responde a lo que los ciudadanos esperan escuchar porque la letra puede ser la misma, pero la música que se escucha es otra, dependiendo de quien se trate. Los empresarios pueden estar de plácemes, los sindicalistas desconcertados, los maestros cariacontecidos, los pequeños empresarios un tanto desengañados. El pueblo en general desilusionado.

Para la CONFIEP el mensaje fue “sobrio y maduro”, por eso lo saluda. Pero la verdad me quedo con la frase de Lourdes Flores Nano que expresó que el Presidente “ desaprovechó la oportunidad de asumir el liderazgo” (La República, 28.07.13)

Pero más que eso en educación no le puso las ganas y utilizó conceptos mercantilistas para referirse a ella. La educación no es un servicio como dijo el Presidente en el discurso, la educación es un derecho. Y eso ningún “analista” lo ha resaltado. Todos están embarcados en la nave neoliberal y sus recetas que hace perder el sentido de lo que es un derecho. Nadie concibe la educación como un servicio. ¿O es que sin querer queriendo entramos a hacerle el juego a la ola privatizadora? No perder de vista esta afirmación del mensaje “El principal, el más importante servicio que un Estado puede ofrecer a sus ciudadanos es también la educación de calidad.” ¿Qué es calidad de la educación para el actual gobierno?

Qué quiso decir con “Nada tendría sentido si no enfrentamos la problemática de la educación y hacemos de ella una vía para la inclusión y una palanca hacia el desarrollo, la democratización de la sociedad y el bienestar.” La complejidad del tema educativo debe asumirse con convicción y no dejarlo que siga con “piloto automático”, pues muchas cosas están pendientes y que no encuentran respuesta. Los anuncios realizados y de los que nos enteramos cotidianamente por la prensa escrita tienen cuestionamientos, pues nadie garantiza que aquellos becarios retornen y se integren a los procesos que vive el país. ¿No se estará siendo proveedores de profesionales calificados que se irán a las empresas privadas? ¿Y el Estado les garantiza un puesto de trabajo con un sueldo a nivel de lo que su calificación demanda? ¿Quién garantiza?

Los maestros fueron los ausentes en el informe al Congreso. Por qué sólo se resaltó “…la incorporación de 248,000docentes bajo un régimen de formación continua y con mejores remuneraciones. Existen demandas que están esperando y que no son atendidas. Para una reforma educativa se requiere una estructura del sector renovada, pues existen vicios y maneras de trabajo que retardan los cambios y mejoras. ¿Qué ha pasado con la LOF? ¿Por qué no se debate? Si se ponen nuevas formas de gestionar la educación no se puede seguir con la misma estructura. Se ha creado una nueva Dirección General de de Desarrollo Docente y nos parece idónea, pero ¿ella asume también la formación docente? ¿Qué ocurre con la actual Dirección General de Educación Superior y Técnico-Profesional? De otro lado hablar de un “régimen de formación continua” es ir contra la ley de educación que en su Art. 60º se refiere a un Programa de Formación y Capacitación Permanente. ¿En qué quedó el sistema de formación continua que se iba a desarrollar? ¿Y los Institutos Superiores Pedagógicos?

Muy pobre el mensaje en el tema educativo, pues tampoco se dijo nada sobre la aplicación del Proyecto Educativo Nacional. Beca 18 y Beca Presidente de la República no son todo el sistema educativo en su conjunto. Si la educación es una de las prioridades del gobierno, por qué se le omite en el mensaje y se le reduce a “querer cambiarle la vida a las personas…”

Un discurso monocorde, chato, que no merece ser recordado en cuanto al tema educativo. Creo que el Perú merece una propuesta coherente sobre lo que se viene realizando en el sector educación. La suma de los anuncios que aparecen en los diarios no representa la política educativa que el país requiere. Lo poco que se ha hecho merece ser mencionado y levantado, pues existe entrega y apasionamiento por la educación. Pero los silencios no ayudan, no comprometen, no alientan. Y eso es lo que sienten los docentes del Perú.
Quien ha escuchado el mensaje en un paraje del interior del país y rodeado de maestros no puede dejar de transmitir el mensaje de ellos, su reacción al escuchar al Presidente “¿Eso nomás? Nosotros que nos deslomamos en el día a día, que dejamos familia para salir a atender estas escuelas lejanas ¿no merecemos ni una palabra de reconocimiento ya que no hay dinero? ¿Quién destruye nuestra autoestima? “ (Maestros jóvenes de un villorrio del sur chico)Y se van a jugar el partido de fútbol pactado en el pueblo. Una manera de festejar el 28, lejos de fanfarrias, lejos de circos, lejos de ilusiones pasajeras. ¿Cuántos habrán hecho lo mismo?

3. Para que no se repita. Las palabras se las lleva el viento. Lo afirmado en el mensaje dejará de ser noticia en los días venideros. Las realizaciones en lo educativo deben responder a una política macro que indique el objetivo a alcanzar.

Se inicia el tercer año y se arrastran problemas del pasado que requieren solución rápida. ¿Será posible alcanzar las metas en los 24 meses y medio que quedan por delante? ¿Cómo hacer para que el objetivo sea sostenible en el tiempo?

Requerimos liderazgo y jugarse por las políticas sociales y menos pragmatismo como opina el economista Ugarteche (La Primera, 30.07.13) Y añade en otra respuesta “El ideologismo y la ignorancia de este gobierno tecnocrático es triste y lo mismo es verdad para los áulicos de la derecha.

La inclusión social mostrada como la “varita mágica” que todo lo puede, no será la panacea para las brechas que tenemos en la formación ciudadana, el respeto a la democracia, la observancia de valores. Necesitamos voluntad política para que la inclusión social sea realidad. No bastan anuncios, discursos en su nombre. Es necesario escuchar a quienes sienten la inequidad, a quienes viven las brechas de la desigualdad, y actuar en caliente en la solución de los problemas. No dejarlos fermentar al punto que crean las confrontaciones, los desencuentros. No necesitamos que nos hablen de cifras, y más cifras si ellas sirven para los informes y para contar lo que se realiza, sin verificarlo. Que no le cuenten presidente que todo está bien y en camino de cumplir las metas. Que se muestren los resultados, que éstos sean auténticos y que se les contraste con lo que los propios actores opinan.

Hubiéramos querido que el Mensaje por fiestas patrias sea menos pragmático y más acogedor, más inclusivo con la verdad y no con las frías palabras alejadas de la realidad. Para otra vez será, pero esa otra vez que sea para presentar resultados a una población auténtica que sintoniza con el mensaje y no las “portátiles” que se congregan y parapetan para contentar a quien tiene el poder.

La educación no puede ser postergada. El maestro no puede ser ignorado en sus demandas y llevarlo al extremo de interrumpir las clases para dejarse escuchar. No puede seguirse con la política de comprometerse y luego olvidarse. Se hace daño al gobierno y hacen daño a la comunidad, a la sociedad. Eso no lo merecemos (31.07.13)

A 192 años de la Independencia nacional: ¡cuánta ciudadanía nos falta!

27 julio 2013

1. Del rito a la realidad. Pocos reparan en los años que han pasado desde la Proclamación de la Independencia del Perú. Pocos recuerdan hechos y personajes que entregaron su sapiencia y su vida por legarnos esta patria donde vivimos y sufrimos. Usamos de ella según nos conviene y renunciamos a ella según la coyuntura y las simpatías políticas.

Estamos convencidos de una historia patria donde los actores y los hechos fueron de la manera que nos la contaron pero también nos ocultaron la realidad. No se nos dijo toda la verdad, el cómo fue, los intereses que se jugaron, los que la “vendieron”, la traicionaron. Todo queda en manos de esforzados héroes casi todos militares y algunos civiles que más brillaron por la inversión que hicieron que por entrega y patriotismo. Y sí los hubo.

Hoy como todos los años nos convoca un rito. Nos convocan símbolos que heredamos, pero que no sabemos darles el valor que se merecen: el escudo, la bandera y el himno nacional. ¿Cómo se incentiva la peruanidad? ¿cómo se promueve la identidad nacional?

Los símbolos nacionales también han caído en las redes del mercado. No se distingue cuándo debemos utilizarlos y para qué. Para el recuerdo de una fecha histórica, para un partido de fútbol, para una kermese, en fin con todo combina. Y eso indica que nuestra formación cívica es nula. No saber distinguir el momento y el lugar; no saber guardar el respeto que se merecen, no saber el significado.

¿De quién es la responsabilidad? La gran mayoría dirá de la escuela, de los profesores, pocos muy pocos de los padres de familia. Pero miremos un momento las calles y edificios de la ciudad capital en estos días patrios. Una suerte de feria de banderas de todo tamaño se ofrecen en los mercados, en los ambulantes, en los paraderos.

En Iquitos, en un monumento principal se lee la leyenda de una placa de bronce donde se recuerda a los peruanos loretanos que se enrolaron en el contingente que viajó a Lima para la defensa nacional cuando la nefasta guerra con Chile, se patenta el amor por el país en la civilidad, en el pueblo. Qué diferencia con los que confunden el amor patrio con ostentar el poder para seguir excluyendo a la mayoría ¿Por qué? En sierra central y otros lugares del país existen recuerdos de gestas emancipadoras y homenaje a sus héroes, y un recuerdo en el cementerio si allí están sus restos. ¿Por qué el pueblo sí recuerda y rinde homenaje en las zonas rurales y no capitalinas, y en la capital si no existe la parafernalia (desfile militar, homenaje a la bandera y otros, recuerdos florales para el rito) no existe un real recuerdo y homenaje?

Algo sucede en la enseñanza cívica, en la enseñanza de la historia que no pone en funcionamiento los valores patrios que dicen siembran en la escuela. ¿No será el momento de volver a revisar los hechos históricos, los actores y su relación con la sociedad? Somos generosos con los protagonistas mientras vistan uniformes, pero mezquinos en reconocer que existe una ciudadanía que puso mucho más que el heroísmo: el amor a la patria.

2. Un crespón para nuestra bandera. Entre tormentas y vacíos, entre empenachados militares y ciudadanos rasos no se ha forjado la educación ciudadana como ella se merece. El enfoque que se le ha dado a nuestra historia no ha sido el correcto. El amor a la patria no se inculca con ritos, con lemas, con voces de mando, con desfiles marciales. Se inculca respetando la ley, defendiendo su observancia, haciendo valer nuestros derechos, respetando al otro, siendo solidarios y valorando nuestra interculturalidad, nuestra diversidad. ¿Cuándo pasaremos de la euforia banal, a la euforia significativa, trascendente, básica de ser peruanos?

La euforia de ser peruanos debe ser acompañada por convicciones, hechos y no por vanos intentos de ser democráticos, pero en el sentido de que se respete aquello que se ajusta a la conveniencia de cada cual y no a los intereses del país y de todo el pueblo. ¿Y qué hemos visto estos días en aquellos que se llaman “padres de la patria” en el recinto donde se deben debatir los destinos del país, en donde se estructuran las leyes?

El pueblo ha llamado “repartija” a lo que hicieron los congresistas el pasado 17 de julio, para acomodar la elección de personajes y personajillos para miembros del Banco Central de Reserva, Tribunal Constitucional y Defensoría del Pueblo, en función de intereses político partidarios y no de los intereses nacionales. La respuesta de la civilidad no se ha dejado esperar. Han recurrido a la tecnología para convocar por medio de las redes sociales a protestas y marchas mostrando su indignación por este atropello al pueblo y a la democracia. Decir como expresó un congresista que “…Me enseñaron que se tenía que respetar los acuerdos políticos y así es como hemos votado, a pesar de no estar de acuerdo”. (Beingolea, congresista en el debate del 17.07.13El comerci)”, retrata de cuerpo entero lo que se puede hacer y decir en nombre de la defensa de intereses y no de los del pueblo a quien dicen representar y servir.

¿Con qué espíritu se debe celebrar la fecha de la independencia? ¿Cómo expresar nuestra indignación por haber afrentado a la Patria? Ellos -los congresistas- han puesto un crespón de luto a nuestros símbolos nacionales. Hay que estar vigilantes para que nunca más se ose burlar la voluntad popular, queda refundar los partidos políticos que avalaron esta injuria a la democracia y a los símbolos patrios. “¡Ah, si en mi país no hubiera gente paleolítica…! ” (N.Santa Cruz Poema América Latina).

3. 192 aniversario de la independencia. Nos acercamos al bicentenario y aún no aprendemos a vivir en democracia, aún nos falta mucho para aprender lo que es ciudadanía, aún nos falta buen trecho para aprender que todos tenemos derechos, que todos tenemos obligaciones, que todos debemos respetarnos. Nos preocupamos de ser competitivos y no de ser ciudadanos; nos preocupamos de ser inclusivos, pero aún falta respetar al otro, valorar nuestra diversidad.

El camino de la democracia y de la ciudadanía está empedrado de buenas intenciones, pero más de conveniencias personales, individuales, de quienes osan en nombre de la Patria hacer su propio juego. Si en épocas anteriores luchamos contra una oligarquía y por desterrar a los gamonales, hoy queda pendiente la lucha por preservar los principios democráticos, por desterrar viejas formas de comportamiento, que hacen suponer el brote diferenciador entre la capital y las regiones, entre lo ético y la corrupción, entre la moral y la deshonestidad, entre el poder y la dependencia.

En lo educativo, el trabajo de la escuela debe profundizarse en la educación democrática y ciudadana, al igual que nos preocupamos por los aprendizajes básicos en matemáticas y comunicación Esto implica conocer nuestra historia nacional real, como ha sido con sus triunfos y fracasos, con los protagonistas y los felones. Decir medias verdades a una infancia y juventud no es formarla en valores es educarlos distorsionado la verdad histórica. Hace poco nomás, hubo cierto debate que ya pasó al olvido, pero donde se impuso el espíritu macartista a propósito del tratamiento que un libro de texto daba al terrorismo. ¿Qué se ha hecho hasta hoy? Comunicaciones tibias, confusas, sanciones drásticas a quienes osen contar la verdad y analizar los hechos, al punto que es mejor no hablar de ello. Los medios de comunicación –en esta época de las TIC- nos proporcionan los medios como aquel llamado “1509 Operación Victoria”, que está allí esperando que se utilice para develar el mensaje de Sendero Luminoso. ¿No lo vieron las autoridades? ¿No es posible hacer una visión comentada para los estudiantes? ¿Por qué el temor de exponer hechos sucedidos? Sin duda este material requiere una Guía Pedagógica para su estudio y análisis. Existe contenido, existe material para desenmascarar lo que SL quería para el país, para sus instituciones, para su democracia. ¿Esta historia no es más ilustrativa que la que se quiere dar de manera alambicada de lo que sucedió en nuestro país? ¿Por qué sí se quiere recordar la toma de la casa de la embajada de Japón y la liberación de los secuestrados, como un hecho militar sin precedentes? ¿Lo que hicieron nuestros policías de investigación con la detención del jefe de Sendero Luminoso, acaso no es valioso? No hubo ningún muerto, en cambio sí la captura de un personaje que conmocionó al país y sus instituciones.

Si queremos llegar al bicentenario, tenemos que analizar los hechos con el profesionalismo y la adultez que requieren los sucesos de nuestra historia nacional, sin privilegiar unos sobre otros.

La consigna educativa para estos años en que celebraremos los 200 años de nuestra independencia, es una mejor educación ciudadana, reafirmar y fortalecer la democracia, sus instituciones y los mecanismos para vivirla.

No sigamos con ritos que significan poco para las nuevas generaciones. No centremos la celebración en discursos y desfiles costosos, sin acogida de la gran mayoría.

Necesitamos formar a niños y jóvenes en democracia, en ciudadanía, en valores. Es el momento que se viva la herencia verdadera que nos legaron nuestros antepasados. Pero esto se logrará cuando aprendamos a actuar con la verdad no matizada con intereses mezquinos de quienes detentan el poder. Cuando aprendamos a vivir el sentido y valor de la verdadera democracia. Ese día verdaderamente tendrá sentido y valor el ¡Feliz 28 de julio! Como fue el saludo y la consigna para celebrar a la patria libre y la democracia fortalecida. (27.07.13)

Aprender a ser

25 junio 2013

Por. Gabriela Fernández Panizza/
Publicado en “Espejos del Alma”, Arte, cultura y sociedad de la Patagonia.
Año 2 – Número 11 – Abril 2000

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“La sociedad demanda de la escuela que forme personas íntegras y buenos ciudadanos, que eduque para la vida plena de cada uno y de todos, y que lo haga conforme a su dignidad de persona y a las necesidades del mundo de hoy”
(Ministerio de Cultura y Educación de la Nación, Contenidos Básicos Comunes para la Educación General Básica, Introducción al Area de Formación Etica y Ciudadana)

Cambia. Todo cambia. Todo cambia muy rápidamente. Los cambios acelerados de este fin de milenio con relación a los avances tecnológicos que han modificado el acceso a la información y los cambios socio político a nivel mundial, van modificando también nuestra forma de vida, nuestras creencias, nuestras costumbres y nuestros valores.

La escuela, encargada de formar a quienes serán los protagonistas del porvenir, debe replantearse sus objetivos, a la luz de los nuevos paradigmas, tanto como los contenidos que deberá transmitir y los métodos más eficientes para hacerlo.

Ya en 1993, la UNESCO constituyó una “Comisión Internacional sobre la Educación para el siglo XXI”, cuyo cometido fue el de proceder a una reflexión innovadora sobre la forma en que la educación podrá hacer frente a los retos del porvenir, ya que “…la educación constituye una de las armas más poderosas de que disponemos para forjar el futuro…” El informe que presentó dicha Comisión basa sus recomendaciones para el diseño de las políticas educativas a nivel mundial en cuatro pilares fundamentales:
aprender a conocer, aprender a actuar, aprender a ser, aprender a vivir juntos.

Es en este marco que, a través de la Ley Federal de Educación, y dentro de la transformación curricular, se incorpora el área de Formación Etica y Ciudadana.
La inclusión de esta área es un paso fundamental para trabajar en forma sistemática contenidos que apuntan a los aspectos formativos de la Educación. “Legaliza”, por así decir, esos momentos en los que decidimos postergar la enseñanza de un algoritmo o algún tiempo verbal para conversar con nuestros alumnos acerca de algún tema que los preocupa o resolver un conflicto, nos brinda un espacio dentro de nuestro horario de clases para trabajar aspectos relacionados con el desarrollo integral de la persona y su accionar dentro de la sociedad.

¿Podrá la escuela alcanzar objetivos tan ambiciosos? ¿Acaso no está ella también inmersa en esta sociedad cambiante y conflictiva? Los docentes formamos parte de esta realidad y sufrimos los mismos conflictos que las otras personas que nos rodean. El hecho de permitir que esta realidad ingrese a la escuela y se convierta en objeto de estudio y análisis es una manera de comenzar a buscar alternativas de solución para los mismos.

Es un nuevo espacio didáctico y, por lo tanto, implica la utilización de nuevas estrategias. Nos permite abrirle la puerta a los sentimientos y sensaciones, no ya para volcar los mismos en un trabajo de Lengua o Plástica, sino para tomar conciencia de ellos. También analizar actitudes y valores, de los demás y de nosotros mismos, elaborar juntos las normas de convivencia para poder comprender realmente el significado de las normas sociales. Los contenidos del área son profundos y apelan a los aspectos más sutiles del ser humano.

Todos sabemos que para ser íntegros y realizarse como persona no basta con conocer o enunciar estos “saberes”, sino que hay que vivirlos, generando espacios de reflexión y discusión, en un clima de confianza mutua, favoreciendo la comunicación, el intercambio de opiniones, la expresión de sentimientos, la aceptación, el respeto mutuo y la construcción de acuerdos a través de un proyecto institucional que sirva como guía para las acciones que se llevarán a cabo dentro de cada institución. También sabemos que “del dicho al hecho, hay mucho trecho” y que, si bien los esfuerzos individuales en muchos casos son loables, no se lograrán los objetivos deseados si no existe el compromiso de todos los miembros de la comunidad educativa para alcanzarlos.

Aprender a ser
¿Cómo se aprende a ser? ¿Cómo se enseña? ¿Puede la escuela “enseñar a ser?”

Preguntas retóricas que cada uno tratará de contestarse.

Lo que sí puede hacer la escuela es proponer distintas maneras de que cada uno desarrolle plenamente su identidad personal, que descubra aquellos aspectos de su personalidad que lo hacen único e irrepetible, a la par de identificar los que lo unen a su grupo de pertenencia.

El área de Formación Etica y Ciudadana propone, entre los contenidos a desarrollar en el Bloque 1 (“Persona”), aquellos aspectos que comprenden los procesos psíquicos de la persona (la vida afectiva, la vida intelectiva y la vida volitiva), la sociabilidad básica, la identidad y las identificaciones sociales y la salud.

¡Qué maravilla! Contar con un espacio dentro del horario escolar para descubrir y desarrollar sentimientos personales e interpersonales, poder contar lo que nos pasa, lo que nos alegra o lo que nos preocupa. La reflexión sobre la propia personalidad permite formar una imagen más clara de sí mismo y desarrollar la autoestima; poner en palabras los sentimientos y emociones permite tomar conciencia acerca de los mismos, poder expresarlos y dominarlos. Favorece el desarrollo de estrategias para controlar la ira, vencer el miedo o la apatía, llegar a acuerdos para resolver conflictos de manera positiva y construir vínculos más positivos con los otros.

El estudio de la voluntad, la responsabilidad en cuanto a las decisiones personales, el análisis de causas y consecuencias, motivos y reacciones, permiten un análisis racional de las situaciones y la construcción de la libertad responsable, aquélla que incluye tanto la expresión auténtica del ser como la responsabilidad frente a los otros.

Conocerse a sí mismo es un buen comienzo para llegar a conocer a los demás. Aceptarse para poder aceptar a los otros.

Darle lugar a la diversidad, valorando tanto los aportes individuales como los acuerdos grupales, lo cual permite comprender la dinámica social.
Dentro de los contenidos que hacen al estudio de la “sociabilidad básica” se encuentra el análisis de los distintos grupos de pertenencia de los chicos. En primer lugar la familia, los cambios que se producen en ellas a lo largo de la vida y los roles de cada uno de sus miembros. También el grupo de pares y las relaciones de amistad.

La formación de la personalidad se produce a través de un complejo proceso de identificaciones, por lo tanto, el estudio de la identidad y las identificaciones sociales apunta a desarrollar la capacidad de la persona para autodesarrollarse como sujeto individual y reconocer su pertenencia a una colectividad con la que comparte historia, valores y proyectos comunes. Para lograr que los alumnos puedan desarrollar el espíritu crítico frente a los modelos y estereotipos que propone la sociedad y puedan construir un modelo mejor, es necesario crear en la escuela un ámbito propicio para la reflexión y análisis de los mismos, discutiendo las problemáticas que los preocupan y proponiendo modelos alternativos, tanto en el carácter de las relaciones interpersonales como en la solución creativa y pacífica de conflictos.

El conocimiento del cuerpo y el valor de la salud también hacen al desarrollo personal. La salud está directamente relacionada con nuestra calidad de vida y nuestras posibilidades de desarrollo. Más allá de los contenidos que tradicionalmente se han trabajado desde el área de Ciencias Naturales, un enfoque integrador que encare la salud tanto en sus aspectos biológicos, como psíquicos y sociales, permitirá tomar decisiones responsables con relación al propio cuerpo.

La escuela y los valores
El segundo bloque de contenidos se refiere a los valores. Los valores influyen decisivamente en nuestra existencia. Actuamos, juzgamos y tomamos decisiones en base a nuestra propia escala de valores, la cual vamos construyendo basándonos en experiencias personales y de acuerdo al medio social en el que estamos inmersos.

¿Es posible reconocer valores universales que nos obliguen a todos? La discusión es amplia y existen diversas posturas al respecto, desde el escepticismo que declara imposible una fundamentación de valores universales en un mundo fragmentado, hasta el fundamentalismo que toma lo particular como universal.

Los valores siempre han estado presentes en la escuela, porque están presentes en cada uno de nuestros actos. La diferencia radica en que no siempre somos conscientes de ellos. En cada una de las actividades que se proponen a los chicos hay un valor que subyace y se transmite. Podemos favorecer la cooperación o la competencia, la violencia o la no-violencia, el diálogo o la obediencia.

La discusión sobre los valores trasciende inclusive el ámbito del área de Formación Etica y Ciudadana y nos obliga a replantearnos todos los aspectos que hacen al clima institucional, los textos que elegimos, los criterios de evaluación, las actividades cotidianas.

La escuela no puede imponer valores, al modo de la enseñanza moralizante, pero sí puede promover aquellos valores que hacen a la dignidad de la persona y contribuir a generar espacios en los que se ejercite la convivencia, la tolerancia, la solidaridad y el respeto.

El análisis de distintas situaciones, la identificación de los valores subyacentes, y la discusión sobre las intenciones, las motivaciones y los fines del accionar humano permiten, cuando menos, la formación del espíritu crítico, la aceptación de diferentes puntos de vista y tomar conciencia de la propia responsabilidad en cada uno de nuestros actos. El siglo XXI requerirá, más que nunca, una mayor capacidad de autonomía y de juicio, al igual que el fortalecimiento de la responsabilidad personal en la realización del destino colectivo.

Aprender a vivir juntos
En un mundo globalizado, a la vez fragmentado, en el que amplios sectores sociales quedan marginados, y los hechos de violencia nos impactan diariamente en los noticieros, la necesidad de “aprender a vivir juntos” es imperiosa.

Aprender a conocer y respetar al otro, a llegar a acuerdos, a escuchar, a hacer oír nuestros reclamos, a encontrar soluciones consensuadas por métodos no violentos.

Es aquí donde la escuela está llamada a promover una especie de “contracultura” y comenzar ya a practicar, en cada una de las instancias educativas, el respeto por el otro, diferente, a veces antagónico, promoviendo proyectos comunes y soluciones no violentas a los conflictos.
El 3er. bloque de contenidos se refiere a normas sociales, su función como reguladoras del accionar de los grupos humanos, su validez como marco racional para poder resolver conflictos. La convivencia social se organiza en torno a diversos acuerdos que conjugan los intereses personales y la construcción del bien común.

Practicar en las escuelas el modelo democrático, fomentando la participación de los alumnos tanto en la elaboración de las normas a partir de la necesidad de ordenar la convivencia, como de las sanciones para quienes no las cumplan, favorece la comprensión tanto del sentido de las obligaciones y compromisos, como del valor protector de la justicia.
Este bloque también incluye el estudio de la Constitución Nacional como norma fundamental, el valor del orden democrático, el estudio de derechos y garantías y el estudio de los derechos humanos.

El respeto de las diferencias y el reconocimiento de los demás, el derecho a la no-discriminación, la búsqueda del bien común, la práctica de la tolerancia, el valor de la paz o de la libertad, son conceptos que se convierten en contenidos de estudio, de análisis, de práctica.
Tal vez sea demasiado pedir. Tal vez sea sólo el comienzo de algo diferente, más a la medida del hombre. Tal vez sea una utopía más para los que nos empecinamos en ser optimistas.

“No se puede decir que la esperanza exista o no exista porque es como los caminos que recorren la Tierra. Al principio no hay camino, pero cuando muchos hombres marchan en la misma dirección surge el camino” Lu-Shin

FORMACIÓN CIUDADANA ¿dónde estuviste?

23 marzo 2013

1. Después de la jornada. El fin de semana pasado, Lima sufrió la remecida del ejercicio de la revocatoria de su autoridad municipal y sus concejales. Muchos mensajes nos dejan los medios escritos, radiales, televisivos, pero pocas enseñanzas para mostrar a los estudiantes cómo se forma la ciudadanía. Los generadores de opinión copiando estilos arrogantes y de seres supremos, se permitieron juzgar a todos los que defendían el ejercicio municipal de 24 meses.

Muchas opiniones, muchas sinrazones para abonar en razón de quienes pretendían revocar a la alcaldesa, pocas reflexiones de peso, poco juicio de valor, pocas ideas. Sí mucho ripio, muchos calificativos que invalidaban lo realizado.

De otro lado constatar que aún nos falta mucho en la consolidación de instituciones que sirvan de respaldo a la afirmación democrática es una realidad que debemos superar. Nuestra democracia requiere de instituciones y de funcionarios formados íntegramente, que sean depositarios de la confianza de los ciudadanos y hagan respetar la ley.

2. ¿Qué fue de la educación? Quienes apreciamos el evento revocatorio desde sus inicios, quedamos perplejos por la forma como se ha enfocado el evento. Festival de colores, de adjetivos, de pocos mensajes, de agravios formaron el escenario. El libreto no iba en torno a la gestión, sino a devaluar a la persona, a agredir una opción política y asustar al auditorio con fantasmas del pasado.

Conversando con unos alumnos de secundaria, preguntaban si lo que estábamos apreciando en estas semanas lo permitía la democracia, que si se podía inducir a una decisión con dádivas (ellos habían recibido stikers, pulseras, winchas y algunos hasta polos y viseras), si el significado de ciertas palabras no denigraban a la persona (¿se puede motejar a alguien de incapaz, simplemente por una percepción?).

Sin duda un diálogo interesante, fuera de clase, en el trayecto a tomar la combi, los alumnos expresan que los mensajes revocadores no se insertan en los problemas de la ciudad y menos proponen una alternativa. Ser ciudadano en una ciudad que agrede, invita a ser indiferente, a ser poco solidario, hace reflexionar a los chicos y chicas, quienes siguen con sus preguntas relacionadas con los valores, cómo ser ciudadanos, cómo ser éticos cuando se tiene un entorno que no respeta, que arremete y no cree en nadie, donde se fortalece el individualismo.

Pasamos revista a otras cosas del entorno y vemos cómo los ciudadanos/as por estar de moda se aíslan del mundo y se ponen sus audífonos para caminar, para tomar la custer o la combi, al punto que parece que no se involucran en lo cotidiano, que son indiferentes a su entorno, que otro mundo vive en ellos.

Estas cortas líneas nos reflejan un momento en que los chicos y chicas de hoy, perciben todo, los mensajes, los discursos, los códigos, y demandan una respuesta inmediata, sin intermediarios que manipulan, que domestican una realidad de la que forman parte. Quieren ser solidarios y se encuentran con barras individualistas, quieren hacer algo por la sociedad y el país y se encuentran con mayores que no quieren dejar espacio para las nuevas generaciones. ¿Y la participación? ¿Cuándo somos ciudadanos? Antes era cuando tuviésemos DNI, hoy lo tenemos desde que nacemos ¿Cómo es, pues, profesor? El tipo de sociedad que se nos dice debe construirse y de la que los libros hablan ¿existe? ¿Cuándo podemos ejercer nuestros derechos como personas? ¿Cuál es el prototipo de candidato que deberíamos elegir?

Sería muy largo recapitular esta conversación en grupo y entre bromas. Pero me dejaron pensando que debemos tener una agenda especial que permita romper con cierto anacronismo, en el que se refugian muchos colegas, cuando sienten estas preguntas comprometedoras y responden que eso no lo pueden tratar porque no está en el currículo y que no tiene tiempo, que eso es tomar una posición política.

Consideramos que la educación debe dar la pauta a la vida democrática del país; debe enseñar el respeto y fortalecimiento de la institucionalidad democrática, hacer realidad el enfoque intercultural y de género que debe haber en la acción educativa. Debe hacer realidad y reconocer que somos un país diverso. Que los docentes tienen derecho a desarrollarse como personas y como profesionales y también a recibir una buena remuneración.

3. Educación ciudadana. Un tema importante y complejo que va más allá del desarrollo de técnicas participativas, de conocimiento de derechos y deberes, pero poco ejercicio en la vida estudiantil. Para ello es necesario el desarrollo de competencia relacionadas con el saber conocer, saber hacer, saber decidir y saber comunicarse. Y como dice el currículo las competencias incluyen lo conceptual, lo procedimental y lo actitudinal. Las competencias encierran y desarrollan las capacidades de la persona que luego tienen muchas aplicaciones y permiten un desempeño laboral, social y enseñan a adaptarnos a situaciones vitales, sociales, laborales. Y a la vez permiten la adquisición de nuevos aprendizajes y a lo que se conoce como aprendizaje continuo.

En este campo también se ve lo ético, la participación en una sociedad democrática diversa, intercultural, la autorrealización. Son competencias que hay que descubrir y desarrollar. Son también el fundamento de la ciudadanía y del actuar de manera ética.

¿Qué hemos hecho desde la escuela para construir un enfoque de formación ética y ciudadana? No bastan directivas, declaraciones, ¿cómo enseñar ética y ciudadanía en la escuela, en el aula, en la convivencia diaria en la comunidad y la familia? Los hechos ocurridos en estos días (la campaña difamatoria) nos muestran que todo lo sugerido se lo llevó el viento y no se sabe distinguir lo que es un derecho, de lo que significa el respeto al otro, el convivir en la diversidad. ¿Nuestros docentes han estado preparados para desarrollar este enfoque?

Nadie da lo que no tiene. En el Currículo Nacional se propone temas transversales que recomiendan enfatizar sobre Educación para la convivencia, la paz y la ciudadanía; Educación en y para los derechos humanos; Educación en valores o formación ética (CDN EBR, 2009 pág. 35). Requiere asumir la responsabilidad de hacerse cargo críticamente de la necesidad de aprender saberes disciplinares, formas de razonamiento, actitudes reflexivas en torno al campo que comprende la ética, la ciudadanía. No es lanzando consignas sobre valores para que éstos se generen y se desarrollen.

Enseñar ética –disciplina filosófica con tradición teórica– no es lo mismo que enseñar ciudadanía –que como dicen los sociólogos, es una categoría histórica muy compleja, multidisciplinar–. No basta tener el discurso para enseñar ética y ciudadanía y valores, ni las motivaciones por medio de marchas, lemas y actividades lúdicas. Eso es promoverlas, pero no asumirlas, vivirlas en lo que llamamos clima institucional. ¿Nos hemos preguntado qué discurso demanda esta enseñanza? ¿Qué contenidos desarrollar? Es necesario considerar un contenido nuevo, que tiene exigencias didácticas específicas. La ética en este contexto es una disciplina racional y crítica. La ética, en este sentido, permite reflexionar sobre la acción, y nos atribuye, intenciones, normas, bienes y valores que las regirán.

El enfoque ciudadano debe entenderse como una categoría ético-política. Por ello es relevante atender al desarrollo histórico que comprende el plantearse una relación intrínseca entre vida buena y participación ciudadana, pasando por la relación entre normatividad de derechos civiles y vida pública o política “democrática”, la lucha por la vigencia de los derechos humanos y el reconocimiento del “status” de ciudadano y no sólo el “derecho” de serlo. Temas diversos que deben tenerse en cuenta surgen en este contenido transversal: ciudadanía – identidad; ciudadanía y derechos de los individuos; ciudadanía y participación; ciudadanía y democracia; y otros.

Lo sucedido en el domingo 17 de marzo, ha “remecido” también los contenidos de nuestro currículo y sistema educativo, es un indicador que requiere trabajarlo intensamente, porque son aprendizajes fundamentales para el desarrollo de la persona, para la construcción de la autoestima, de la democracia, de la equidad, del respeto al otro, de la valoración de la diversidad, de la construcción de la sociedad intercultural. Que nuestros futuros ciudadanos formados en esta perspectiva, permitan revertir esta situación en la que los “vivos”, no sean los que impongan derechos que sólo sirven a una minoría, bajo el ropaje de un discurso democrático, y que no aportan para en reducir las brechas de inequidad que aún subsisten en el país. Queda mucho por hacer por nuestra identidad, nuestra democracia, por valores ciudadanos y sobre todo por hacer de la ética una vivencia. (23.03.13)
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En estos días de aniversarios…

28 septiembre 2012

1. Las personas y los hechos. Sin duda esta primera quincena de septiembre ha sido de recuerdos, sentimientos, emociones y memoria. Para la comunidad internacional poco les dirá el 12.09 pero sí mucho el 11.09. Pero para el Perú esta fecha 12 es tan nuestra, que la memoria, el recuerdo, el dolor y la emoción se hacen una. Ese día cayó el mayor asesino de nuestra historia, que sembró el terror, sembró el miedo en todo el país, con la agrupación demencial llamada Sendero Luminoso.

Miles de muertos y desaparecidos dejó la insania de un profesor universitario mediocre que leyó algo de Marx y de Mao para fundar un Partido Comunista cuya tendencia para diferenciarse de los otros se llamó Sendero Luminoso. Pero ni en eso fue original pues estas dos palabras devinieron de una máxima de José Carlos Mariátegui, fundador del original Partido Comunista Peruano, utilizada en la portada de un periódico editado por esta organización: “El marxismo-leninismo abrirá el sendero luminoso hacia la revolución.” SL es una organización subversiva y terrorista, que en mayo de 1980 desencadenó un conflicto armado contra el Estado y la sociedad peruana. La CVR ha constatado que a lo largo de ese conflicto, el más violento de la historia de la República, el PCP-SL cometió gravísimos crímenes que constituyen delitos de lesa humanidad y fue responsable del 54% de víctimas fatales reportadas.

Aún persiste la intolerancia en el país y antes que condenar los crímenes sucedidos, se empiezan a escarbar silencios y daños, por ejemplo con motivo de la identificación del camarada William un francotirador narcoterrorista y la poca precisión en la identificación de los restos. Otro hecho es el suscitado por el rescate y traída a Lima de dos niños y dos adultas de una casa en donde intervinieron las fuerzas combinadas. Fueron recibidas por la primera dama y la ministra de la mujer. Al día siguiente se sabe que el cadáver de una niña de unos ocho años muerta por bala fue encontrado a unos 50 metros de esa casa. El cuerpo había sido arrastrado hasta una pequeña quebrada. Fue encontrado por familiares. Se supo que la niña corrió detrás de su padre, al sentir los disparos. Declaraciones y hechos confusos llevaron al Ministro del Interior y de Defensa al Congreso para poder esclarecer lo sucedido.

También se recuerda al Grupo Especial de Inteligencia (GEIN) de la policía que capturó a A. Guzmán después de un seguimiento muy reconocido por toda la comunidad. Se le ha querido atribuir a Fujimori y a Montesinos esta captura, pero justamente no fueron ellos los que idearon la estrategia y menos el operativo. A tanto llegó la incomodidad que unos meses después se desactivó el Grupo, dejando inconclusa la tarea de persecución de los cuadros senderistas. Muchos opinan que el rebrote de Sendero Luminoso actualmente se debe a ese hecho.

Personas, personajes, hechos y recuerdos, en estos días en que también nos dejó la primera secretaria de la Comisión de los Derechos Humanos Pilar Coll. Militante española de las causas justas y del respeto por las personas. Toda una vida entregada a sus principios y convicciones. Sin duda una gran pérdida para el país.

2. Para que no se repita. Mucho se ha coreado esta consigna desde hace años, sin embargo poco se ha avanzado en los resultados. Cada cierto tiempo seguidores de Guzmán por un lado, y seguidores de Fujimori por otro levantan sus denuncias y sus reclamos. Cada grupo en lo suyo, sin una pizca de arrepentimiento.

Hace muchos meses hubo una denuncia al Ministerio de Educación sobre el contenido de textos escolares por la forma cómo se trataba el tema del terrorismo. Denuncias, debates para las cámaras, y todo se fue olvidando sin dar una salida inteligente al tratamiento de los hechos ocurridos en los 70, 80 y 90 y que produjeron la muerte de miles de compatriotas. Aquellos que hoy siguen levantando el dedo anatematizador ante hechos que ocurren actualmente y se admiran que jóvenes estén incoporándose a un movimiento pro sendero, son los mismos que se opusieron al tratamiento del tema en la escuela y menos sugirieron una alternativa.

¿Cómo tratar hechos históricos que se producen y frente a los que la escuela no puede ser indiferente? ¿Cómo combatir la prédica violentista entre los jóvenes si no es permitido el esclarecimiento de los hechos mediante textos y actos que permitan saber de qué se trata? Quienes se oponen al conocimiento y debate son quienes piden que se actúe con autoritarismo, que se sancione con la pena máxima, que se reinicie la formación premilitar -creyendo que los niños y jóvenes de hoy son iguales a los de décadas pasadas-, que fomentando una ley del negacionismo, se “controlarán” desbordes populares.

¿Alguno de los iluminados congresistas ha tenido la idea de plantear el tema en el ámbito del debate sobre democracia y autoritarismo? ¿Qué dice la academia? ¿Qué los investigadores? ¿Acaso el tema del bulliying es más nefasto que la ignorancia histórica? Paradojas que se dan en nuestro país. ¿Es valioso sin duda ver a dos dirigentes sindicales de los docentes reflejar sus intenciones en TV? ¿Sólo los políticos pueden hablar sobre terrorismo sin hacer propaganda? ¿Quién pone coto a que se exhiban revistas, panfletos y hasta libros que informan sobre el terrorismo en los quioscos y que los jóvenes accedan a ellos?

3. Aprender, esclarecer, formar ciudadanía. La mojigatería política que se vive hoy hace que las verdades se escondan con el pretexto de preservar a la juventud de cierta contaminación ideológica. Se percibe cierto macartismo de militares, policías, políticos devenidos en congresistas impunes. Temor hasta para que podamos contar con un Museo de la Memoria, llamado luego Lugar de la Memoria, para recordar a las víctimas del conflicto armado que se desarrolló a partir de 1980; miedo y hasta desprecio por el Memorial “El Ojo que llora” (¿lo conocen nuestros alumnos?) que es una denuncia contra la violencia y que está allí para recordar lo que nadie desea revivir pero que revive lo que todos desean olvidar. Y así podríamos seguir enumerando hechos, lugares, personas. Pero como dice una congresista “En nuestro país, decir la verdad no es electoralmente rentable” (Marisol Pérez Tello – La República 21.09.12), tampoco es ser considerado ciudadano.

La semana pasada, en Rosario – Argentina, se conmemoró otro aniversario de la tragedia de 1976. Es decir de cómo diez estudiantes secundarios de la Escuela Normal Nro 3 de La Plata fueron secuestrados tras participar en una campaña por el boleto estudiantil. Tenían entre 14 y 17 años. El operativo fue realizado por el Batallón 601 del Servicio de Inteligencia del Ejército y la Policía de la Provincia de Buenos Aires, dirigida en ese entonces por el general Ramón Camps, que calificó al suceso como lucha contra “el accionar subversivo en las escuelas”. Este hecho es recordado como “La noche de los lápices Con este motivo Alberto Sileoni, Ministro de Educación dijo “El nuevo aniversario de los trágicos sucesos ocurridos en septiembre de 1976 y su emocionado recuerdo en todas las escuelas del país, nos encuentra en un momento muy especial del debate público acerca de la lucha de los jóvenes por sus derechos y de la posibilidad del ejercicio efectivo de los mismos. Mirando el siglo pasado, vemos en la historia de nuestro país relevantes sucesos cuya explicación resultaría menguada e incluso tergiversada si en ella no incluimos a los estudiantes secundarios. Poner esto en su justa dimensión histórica es un merecido homenaje a aquellos compañeros que dieron su vida en los días de dolor y vergüenza. Es justo que así sea, porque aquello por lo cual ellos lucharon, que era mucho más profundo que el derecho al “boleto estudiantil”, pertenece a esa tradición de compromiso y solidaridad de los jóvenes argentinos.” (LA CAPITAL. Rosario 15.09.12). “. El Museo de la Memoria —a través de su Departamento de Educación— realizará las VIII Jornadas de Formación Docente “Debates en torno a la construcción y transmisión de las memorias de la historia reciente en la Argentina”. Serán el 21 y 28 de septiembre y el 19 y 26 de octubre, en la sede Córdoba 2019. Están destinadas a docentes y alumnos de carreras afines.

Sin duda un ejemplo de cómo se recuerdan y analizan hechos, personas y decisiones políticas de cara a una juventud en formación. No se evade el tema, se le analiza, se le sitúa en su dimensión y se obtienen aprendizajes ciudadanos importantes. Lejos de realizar parodias de lo que no se puede negar históricamente. Quienes niegan actores y hechos pasados no lo hacen porque quieren contribuir a la pacificación y cuidar el desarrollo. Todo lo contrario. En apariencia resguardan derechos, pero sólo los manipulan para seguir disfrutando del poder y de ciertos beneficios.

En estos días de aniversarios diversos, revisemos actitudes y hechos, opiniones y reflexiones. ¿Dónde quedaron las denuncias y las anunciadas demandas para preservar nuestra débil democracia? ¿Qué dirán los libros de texto sobre estos acontecimientos políticos? ¿Qué de los movimientos sociales por el agua? Pocos lo saben. Lo que si tenemos son resultados nocivos para la vida, el respeto al otro, la convivencia, la democracia, sus instituciones. ¿Así queremos formar mejores ciudadanos? No se puede seguir educando con medias verdades. (22.09.12)

LA COMUNICACIÓN DE LOS CAMBIOS EN EDUCACIÓN

12 octubre 2011

Van pasando los días y ya llegamos casi a los 60 del presente gobierno. En el ámbito de la educación nos quedamos con cierto resabio de que algo está sucediendo que no “despega” y va dejando que personajes del gobierno anterior salgan a “dar cátedra” de que las cosas son como ellos las plantearon y que cualquier cuestionamiento, es desconocimiento y por qué no ”persecución política”.

Esta sensación de ciudadano que sigue los sucesos cotidianos referidos a educación, es sentida por muchos de los que esperan que la nueva gestión deje sentir su opinión, su voz. No basta que los diarios y emisoras de TV y radio les brinden el espacio, tampoco es suficiente que sólo el Portal del Ministerio –ahora sí más dinámico en notas de prensa- dé a conocer el quehacer de la Alta Dirección del Ministerio y eventos importantes.

Si bien las entrevistas son anunciadoras y enriquecedoras, no bastan para ir marcando la ruta de un nuevo estilo, de una nueva manera de percibir la educación que nuestro país requiere. El Proyecto Educativo Nacional (PEN) es el norte, pero debería hacerse docencia. El grueso de la comunidad educativa y del país conoce de referencia el documento, pero no su contenido.

¿Por qué no empezar a difundir el PEN? Una cita de Jorge Basadre que lo inicia tiene tanto contenido, que es esclarecedora de lo que sucede en nuestra educación nacional. Dice la cita: “No podemos, por cierto, curar con un solo trazo deficiencias arraigadas, satisfacer totalmente necesidades angustiosas o recuperar, en uno o dos años, o en unos cuantos años, el tiempo perdido o malgastado, o no integralmente empleado por generaciones anteriores, cuyos esfuerzos constructivos, por otra parte, no debemos ni podemos desconocer sino, por el contrario, necesitamos reconocer y honrar. Urge que podamos educar no sólo a niños, adolescentes y analfabetos adultos, sino también a nuestra opinión pública y a nuestras clases o sectores dirigentes y a estos últimos para que comprendan y se resignen a que los problemas educativos sean estudiados, confrontados y abordados técnicamente y en forma adecuada y a largo plazo”. (Jorge Basadre. Materiales para otra morada, 1960).

Palabras que dan sentido, que desgarran a quien siente la educación en el país. Es claro que no se pueden “…curar de un solo trazo deficiencias arraigadas…”. Este es un recorderis que debemos tener presente cuando de tomar decisiones se trata. A pesar de las declaraciones de los últimos años de optar por una calidad de la educación, poco se ha hecho en materia de gestión educativa, de manera que si se contaba con un nuevo currículo, o se optaba por una Carrera Pública Magisterial, o por una nueva Ley de Educación, poco se hizo por pensar en una gestión moderna del aparato del estado dedicado a generar la política educativa y dirigirla. Todo lo contrario, los funcionarios de entonces refugiaban su impotencia en aquella frase popular “echa la ley, echa la trampa”. De esa manera bloqueaban los cambios, u otros de manera osada imponían su consigna partidaria para debilitar el cambio, logrando que la mediocridad de funcionarios y docentes generaran una manera de cumplir con los procedimientos dirigidos, no a la mejora de la educación, sino todo lo contrario, a usufructuar políticamente de ella. Así se fue generando un “clientelismo político” que tanto daño ha hecho a la educación nacional. ¿Alguien puede decir lo contrario? ¿Por qué no saber separar la esencia del montón y desarrollar procesos diferentes?

Un cambio en la raíz de la estructura del sector que implique un repensar el sentido y función del Ministerio vendría bien al inicio de un nuevo ejercicio gubernamental. Y esto no quiere desconocer lo realizado, sino todo lo contrario. Significa atacar de raíz aquello que no permite el despegue de los cambios, el cambio de mentalidad en la percepción de lo que se requiere hacer.

¿Cómo hacer para que el Proyecto Educativo Nacional (PEN) no sea fagocitado por la burocracia renuente al cambio, pero con poder? ¿Cómo involucrar a los funcionarios en este nuevo proceso y política a desarrollar? La difusión del PEN demanda compromiso y acción; demanda además implicarse en la tarea.
Los procesos que se deben desencadenar en el Ministerio de Educación, si se quiere apostar por una puesta en ejercicio del PEN, pasan por pensar objetivamente los cambios que debe hacerse a nivel personal. El nuevo funcionario que se asigne no sólo debe destacarse por su ciencia, su conocimiento, sino por la calidad profesional, por los valores y compromiso con la educación nacional. Y en esto Beatriz Boza en su columna semanal Rincón del Autor nos dice ““Conoce el sector”. “Tiene experiencia en esa actividad”. Conocimiento y experiencia en el tema son los atributos que se suelen privilegiar para la designación de cargos públicos, olvidando que la idoneidad no es solo un tema de ‘know how’ y ‘know who’, sino de valores. Puede ser que uno conozca a cabalidad lo que pasa en un sector por tener intereses económicos en juego, pero precisamente esos intereses particulares son los que no hacen a la persona idónea para el encargo.” (EL COMERCIO. Lima, 29 de septiembre de 2011).
Por ello considero que no basta anunciar que se implementará el PEN en el nuevo ejercicio de gobierno, es necesario explicar de qué trata este documento, su estructura y contenido y cómo su conocimiento y desarrollo implica una movilización ciudana. También el PEN requiere de una nueva estructura institucional para ejecutarse, una racionalización de funciones, asumir la tecnología como instrumento que aligere desempeños tradicionales, papeleos engorrosos. Es decir una nueva forma de presentar lo que se realizará y desde donde se formularán políticas. ¿Cuesta mucho este cambio? Sin duda, pero en aras de un desempeño eficiente vale la pena hacerlo. Cuidado con lo que dice Sabina “Quisiera hacer lo que ayer, pero introduciendo un cambio No metas cambio Silario que está el jefe por ahí, ¿Por qué está de jefe? Porque va a caballo ¿Por qué va a caballo? Porque no se baja ¿Por qué no se baja? Porque vale mucho ¿Y como lo sabe? Porque está muy claro ¿Por qué esta tan claro? Porque está de jefe. Eso mismo fue lo que yo le pregunté ¿Por qué esta de jefe?” (SABINA Círculos viciosos). Triste imagen de lo que es una realidad y el desempeño caricaturizado del funcionario. Pero Boza en el artículo mencionado nos dice: “En una democracia, el funcionario que asume un cargo de autoridad se compromete a velar por el bien común, es decir, de todos nosotros, y no por intereses particulares. El ejercicio de la función pública debe precisamente realizarse pensando en los demás antes que en sí mismo. Por eso, la ley sanciona la politización o aprovechamiento del cargo, que no es otra cosa que el incumplimiento de esa promesa de lealtad que hace la autoridad al asumir el encargo.”(Ïbidem)
No debe olvidarse que el PEN como lo dice en su Presentación “…es un instrumento tanto para la formulación y ejecución de políticas públicas, como para la movilización ciudadana.” (PEN al 2021. Presentación).

¿Se podrá hacer realidad lo que propone el PEN con la estructura actual del Ministerio de Educación? Arriesgaría decir que sería muy difícil, no alcanzarían los años de la actual gestión. El cambio se impone si se quiere que los procesos que se diseñan empiecen a mostrarse y a dar resultados.

Ante esta falta de visibilidad de lo que se quiere hacer, estamos viendo a funcionarios de la anterior gestión que vienen siendo invitados a los principales programas de TV a responder sobre el tema educativo y comparar con la presente gestión. Cuando uno deja un vacío existe otro dispuesto a llenarlo. Y, cuidado, eso podría estar sucediendo y quedando un mensaje negativo, que no es cierto.

Los encuentros y compromisos empezados hace dos semanas, sin duda siguen una metodología utilizada en la generación de consensos para elaborar el PEN y estaría bien si el tiempo jugara a favor de los cambios. Y no es así.

El tiempo cronológico y la mecánica que debe utilizarse, si se requiere cambios, demanda otra velocidad. Velocidad para tener un balance de cómo fue recibido el sector educación de la gestión anterior tanto a nivel de política educativa como la carga de personal. ¿Qué juicios de valor se pueden hacer?. ¿Es razonable contar con tanto personal? ¿Cuáles son los temas pendientes en cada una de las direcciones nacionales? ¿Cómo está la gestión de los procesos referidos a cada unidad o línea de trabajo? Velocidad en la toma de decisiones. Respuestas concretas y ajustadas a lo que se requiere. Velocidad en las relaciones interinstitucionales. Velocidad en la provisión del servicio.

El PEN requiere difusión, conocimiento y diseño de políticas innovadoras y no acomodadas solamente. La situación del sistema educativo requiere que el PEN se inserte en la sociedad y que la comunidad educativa se apropie de él. La primera parte: La urgencia de un nuevo horizonte, requiere explicación para que aquello de “Una visión de un nuevo horizonte” tenga sentido, comprensión. No se está dando un mensaje conocido sino que se conceptúa sobre nociones nuevas, con un sentido diferente y desde la perspectiva educativa. También es necesario explicar en lenguaje más comprensible de aquel punto 2 que pregunta ¿De qué realidad educativa partimos? Viejos problemas y nuevas promesas.

Si esto requiere la primera parte, la segunda Una respuesta integral, el Proyecto Educativo Nacional que contiene los objetivos estratégicos (6), necesita explicarse de qué se trata. Sin duda el documento es bastante elaborado para quienes están en el tema y conocen; pero para la comunidad debe explicarse de una manera más popular, que cumpla la función de difusión que demanda. No debemos olvidar aquel proverbio chino que dice “El trabajo del pensamiento se parece a la perforación de un pozo: el agua es turbia al principio, mas luego se clarifica.” Se tiene que tener la responsabilidad de que el mensaje sea claro, se trabaja para el pensamiento, para el conocimiento. Hay que procurar que las cosas queden claras. De esa manera el mensaje será comprendido y quienes lo reciban lo harán suyo y lo defenderán.

Una nueva percepción de la educación nacional es lo que se quiere conseguir. El tiempo y la velocidad demandan una nueva manera de comunicar, una nueva manera de gestar compromisos.

Hacer realidad aquello que ha expresado el Viceministro de gestión Pedagógica en Asunción Paraguay en la XXI Conferencia Iberoamericana de Educación que La ruta de la educación en el Perú es de profunda transformación Esto significa que se tiene que dejar de hacer determinadas acciones y emprender otras diferentes, que representen una manera de entender la calidad de la educación de otra manera”, encierra un mensaje que debe ser explicado de manera que toda la comunidad educativa acompañe el proceso.
La tarea es didáctica, pedagógica, inclusiva en toda su dimensión. Nuestra comunidad educativa es diversa y debe llegar a todos el mensaje comprensible, que comprometa, que convoque. Las brechas que se tienen que cerrar en educación son innumerables. Es el momento de empezar. ¿Por qué no empezar utilizando las redes sociales? Chris Perry, director de comunicación digital de Weber Shnadwick, dice en una entrevista, que existen oportunidades para comunicarse a través de canales no tradicionales. Hablando de la región donde se incluye nuestro país dice: “Lo que percibimos es que la adopción típica de tecnología es lenta en términos del uso y del valor de las oportunidades que se crean. Lo cierto es que no se trata de una moda pasajera. Es una revolución de las maneras en que nos comunicamos como individuos. Las empresas tienen que ver si están o no en este diálogo. Y no se trata solo de estar en Facebook. Estamos hablando de que ha cambiado la forma en la que la gente se comunica e interactúa…. (EL COMERCIO, 29.09.11) Sin duda es necesario diseñar esta manera de comunicarse e innovar formas y maneras de relacionarse con los actores y beneficiarios de la comunidad educativa. En las redes sociales el mensaje es de ida y vuelta; sirve para aprender a escuchar; sirve para enterarse de los temas y problemas que se tiene en la comprensión del mensaje; también para establecer una estrategia a partir de las expectativas y también de la política que se quiere dar a conocer y aplicar. Naturalmente, es una nueva manera de comunicarse, de poder establecer un puente diferente con la comunidad educativa. Valorar y darle sentido a lo que nos brinda la red –previo diseño técnico- es hacer docencia con los actores que tienen que ver con la educación en el país. ¿Por qué no intentarlo? Sería una manera de empezar a incluir a quienes nunca se relacionan directamente con el Ministerio sino a través de mediadores que muchas veces distorsionan el mensaje.
Si se quiere cambiar, innovar la educación se debe recurrir a la llegada directa a los actores principales del proceso, los maestros y los padres de familia mediante la incorporación de las redes sociales en el portal del sector Sin embargo debe repararse que somos un país diverso, intercultural y debe tenerse en cuenta esta diferencia para no producir otra forma de exclusión. Evidentemente es un reto para la comunicación educativa de una realidad diferente como la nuestra. Como todo en la vida, un reto más, cuya respuesta debe contemplarse no desde el mercantilista cuánto cuesta esto, sino desde el desarrollo humano y las posibilidades de romper a los intermediarios del mensaje. Este trabajo sin duda es un punto más en la nutrida agenda que tendrán el equipo de funcionarios del sector, quienes están pensando y decidiendo por la educación en el Perú.
Para concluir recogemos las palabras de la Ministra Salas en una entrevista última donde demuestra que existe claridad, ganas y voluntad política de hacer las cosas bien. La respuesta a la pregunta para lograr este reto fue: “Uno, poder generar los mecanismos de gestión que nos permitan hacer las cosas como nos proponemos; dos, recuperar la confianza del magisterio; y tres, generar una opinión pública en torno a una idea de calidad educativa un poquito más compleja. Creo que lo que el sistema educativo le puede ofrecer a la población como ocasión es mucho más de lo que la población en promedio demanda de la educación. Entonces, para las tres cosas necesitamos una cuarta, que es tiempo, pequeño detalle” (Entrevista a Patricia Salas por Francesca Uccelli . “Lo que el sistema educativo le puede ofrecer a la población es mucho más de lo que ella demanda”. En Revista Argumentos, año 4, n° 5. Noviembre 2010. Disponible en http://revistargumentos.org.pe/fp_cont_1202_ESP.html ISSN 2076-7722). No son palabras efectistas, son salidas de un conocimiento y compromiso de lo que se quiere hacer y espera la educación nacional. (1º.10.11).

Qué difícil es ser consecuente

10 junio 2011

Sin duda la mayoría tiene tomada una decisión y será su fuero interno quien le diga si ha sido consecuente o no. Su memoria ha olvidado lo que les tocó vivir a ellos o a sus padres. Algunos estuvieron en las jornadas de la unidad de la izquierda que forjó la IU, otros en la resistencia contra Sendero Luminoso, unos en la marcha de los cuatro suyos y recientemente en los eventos para recordarle al “demócrata García” que cual el reo ex presidente Fujimori, traicionó todo lo que dijo defender antes de asumir su segundo mandato.

Apreciamos que se ha formado una casta de ciudadanos, unos surgidos a la sombra de ideologías que pensaban el Perú y sus problemas y otros que pensaban al Perú para hacerse más ricos, soñando con inversiones y la creación de instituciones económicas. Lamentable cómo en estos días vemos que la cualidad camaleónica, aquella que destaca por su habilidad de cambiar no sólo de color según las circunstancias, sino también por su lengua rápida y alargada, y por sus ojos, que pueden ser movidos independientemente el uno del otro, se ha vuelto un estilo para responder sobre a quién elegir y a quien no. Sin duda esta es la ciudadanía que apreciamos actualmente. A esta cualidad habrá que agregarle la indiferencia, la mentira, el oportunismo de adecuarse según sople el viento, la consolidación de un egocentrismo y egoísmo rayano en fanatismo. Si antes se hablaba del fundamentalismo senderista, hoy también podemos decir lo mismo de quienes fungen ser modernos y optan por el neoliberalismo.

Eso estamos apreciando estos días de definiciones, de confrontar la realidad, de comparar y cotejar ideas y propuestas, razonamientos para decidir a quién apoyar en esta elección que para unos es trascendental y para otros es una más, con tal que no le toquen sus intereses.

La indiferencia por el pasado y el afán de guardar el trabajito que se tiene, el puestito adquirido, la chambita breve, aunque se esté mal pagado ha ido borrando la poca autoestima que se tiene, el poco reconocimiento que nos debemos como personas. El egoísmo ha reemplazado a la solidaridad, la indiferencia al afecto, la anarquía a la democracia y otros, han ido devaluado nuestra ciudadanía. ¿A quién le debemos esto? Sin duda a muchos pero de manera especial a quienes nos gobiernan en especial en el último decenio de los 90, donde el lema parece haber sido aquella letra que dice “Silencio en la noche. Ya todo está en calma. El músculo duerme, la ambición trabaja.” (Silencio. Gardel y Lepera).

No se explicaría si no hubiera tanta permisión rayana en lo amoral que se está fundiendo en nuestra sociedad. Todo es permisible en este tiempo, desde una frase simple, hasta posiciones que atentan contra sentimientos y creencias religiosas con tal de poder hacer sentir la autoridad frente a la comunidad.

¿Vivimos en una autocracia religiosa y no en una permisible libertad de creencia? ¿Se puede utilizar el púlpito para sancionar el pensamiento del otro que piensa diferente? ¿Dónde queda la caridad y el respeto al otro? Pedir a los demás, pero no a quien ostente un cargo y si es cardenalicio, hacer un mutis. Triste imagen que se viene dando en el país. Ya jugaron con la fe y sentimientos de la feligresía, ya juegan cada semana desde una radio nacional y diseminan frases acomodadas y como tienen poco efecto, ahora se lee comunicados a los fieles en las iglesias, los que son respaldados por aplausos de un auditorio carismático. ¿Qué queda a los civiles creyentes? Nuevamente se usa el miedo para confundir antes que la verdad para esclarecer. Triste situación a la que hemos llegado en este proceso.

Pocos se han dado cuenta que en este proceso a estas alturas se están jugando otros intereses. No por puro gusto El Comercio ha comprado el derecho de contar con los Wikileaks y los utiliza en la campaña para atacar al contrincante de Keiko, Ollanta Humala. ¿Es gratis esta inversión? ¿Quién invierte tanto dinero para no obtener algo?

Pero otros intereses se mueven que no aparecen en el escenario pues lo consideran de “alta política” (¿para quienes? ¿Para los que recorren el mundo vendiendo servicios para seguir explotando a los pobres?) Recomiendo buscar en internet en la siguiente dirección: http://alainet.org/active/46715, un artículo reciente de nuestro compatriota Oscar Ugarteche titulado: Las elecciones peruanas: recapitulando la historia y la embajada de Estados Unidos. Allí tendrán una historia desde los 90 y los intereses que se jugaron. Para quienes no tienen memoria y para quienes dicen estar en duda o desorientados.

Triste el afán de los que ayer estuvieron en el campo de la resistencia, infeliz el futuro de quienes no se venden sino se entregan por el odio egoísta que se tiene sin reparar para nada en la historia política del país y de las promesas incumplidas por no ser consecuentes.

En estos días se juega nuevamente el destino del país. Una llamada a la consecuencia, a la solidaridad, a la transparencia, a la equidad sería conveniente, pero nuevamente aparece la soberbia que cree que sólo así podrá imponer sus ideas y luego se va a otros horizontes donde esté mejor la inversión. Como las golondrinas, su aparición no hace el verano, así el asesor de brillantes ideas no hará que el país cambie porque dijo su palabra, al igual que cuando trajo a esquimales para convencer a los nativos de la amazonía sobre las bondades de la aplicación de sus propuestas. ¿Por qué no fue escuchado? ¿En qué quedaron sus palabras que dijo el 2000? “Lo que si tengo muy claro es que no pienso volver a asesorar un Gobierno como lo hice con Fujimori, porque al final terminan quedándose con nuestras ideas y financiamiento, para luego desfigurar nuestras propuestas”.(De Soto 2000, en el blog Tercer Piso)

Los analistas anuncian que estos días serán de mucha tensión, de denuncias y hasta de videos mantenidos en estricta reserva por quienes los robaron en una intervención a la casa de quien los guardaba: Montesinos, atropellando toda legalidad, inclusive haciendo fingir de fiscal a un militar de la casa de gobierno del entonces nervioso presidente Fujimori. ¿Qué otras cosas se pueden dilucidar?

Este escenario que presenta nuestra realidad nacional política es poco menos que vergonzoso por la actitud de quienes deben mostrar civismo, respeto por la ciudadanía, por la forma de hacer política. Pero es todo lo contrario.

¿Cómo desarrollar lo que recomienda el DCN 2009 cuando dice “Pretendemos una educación renovada que ayude a construir, como se plantea en el Proyecto Educativo Nacional, una sociedad integrada -fundada en el diálogo, el sentido de pertenencia y la solidaridad- y un Estado moderno, democrático y eficiente: posibilitando que el país cuente con ciudadanos participativos, emprendedores, reflexivos, propositivos, con capacidad de liderazgo e innovación”? (DCN, 2009. 3 Propósitos de la Educacion Básica Regular al 20121).

¿Cómo hablarles de la crisis de los valores a los alumnos si se evidencia en tres expresiones: corrupción, discriminación y violencia social?

Los principios fundamentales desde los cuales debe nutrirse la formación en valores deben ser la valoración de la vida, el respeto, la democracia que desarrollarán los valores de justicia, libertad y autonomía, respeto y tolerancia y solidaridad. Sin embargo es importante lo que señaliza el DCN 2009 cuando dice: “Se asumen estos valores teniendo en cuenta que existen diferentes modos de comprenderlos. Esto quiere decir que los docentes están llamados no solo a dialogar y adoptar una postura crítica ante estas diferencias, sino también a orientar en este sentido a los estudiantes. La justicia, por ejemplo, puede tomar diferentes formas según cada circunstancia concreta. Así, en una determinada situación, será justo aplicar un trato igualitario (cuando hacemos el mayor esfuerzo con nuestros estudiantes, sin preferencias), mientras que en otro contexto, lo justo será hacer distinciones (darle apoyo adicional a un estudiante con dificultades de aprendizaje o a otro que trabaja)”.

Es difícil que la comunidad toda comprenda el contenido educativo del currículo y menos sus alcances y menos los políticos que deberían ser muy cuidadosos tanto en sus planteamientos como en sus prácticas. El vale todo en política no puede colisionar con lo que el docente por principio desarrolla e inculca en el aula.

Las orientaciones metodológicas para desarrollar el DCN son bastante explícitas en cuanto al desarrollo de capacidades, conocimientos y actitudes para que los alumnos puedan interactuar con su realidad natural y social. Consideramos importante recordar aquello de que se “debe asumir una actitud de apertura para reconocer, apreciar y respetar las diferencias, expresadas por las distintas culturas
que interactúan en nuestro país; así como la igualdad de condiciones y oportunidades para los diferentes grupos sociales. Favorecer el intercambio, interaprendizaje y enriquecimiento mutuo entre miembros de diversas culturas, motivando la actitud por el aprendizaje del otro; asumiendo como riqueza y potencial la diversidad cultural, étnica y lingüística.” También cuando expresa: “a través de nuestras actitudes hacia los niños, los padres y madres de familia; promoviendo el diálogo y la comunicación de ideas, opiniones, sentimientos y experiencias para conocernos y comprendernos. Generar condiciones para que
los estudiantes sean escuchados, aceptados y respetados en sus diferencias personales y culturales, educándolos en la práctica y vivencia de valores como el respeto por los demás, la solidaridad, la justicia, el trabajo en equipo y el liderazgo, entre otros. Enseñar a dialogar es enseñar a pensar en lo que se quiere decir y expresarlo de manera clara y sencilla, escuchando y comprendiendo a los otros.”

Es asombroso ver cómo políticos de viejo cuño y jóvenes que hacen caso omiso de valores, de respeto y otros valores que deben habérseles inculcado en sus instituciones de educación. ¿Se sembró en el mar? Se ha creído y se vive vislumbrado con lo que el mercantilismo oferta. No se repara que éste es nocivo para el desarrollo de la persona y sus valores de identidad, de solidaridad y otros que enriquecen la vida en comunidad y aquellos que refuerzan nuestro ser país diverso, de historia milenaria.

Una elección no puede destruir lo construido. No podemos reemplazar valores por reglas del mercado. No podemos ser tan cortos de memoria y optar por lo que será más de lo mismo en política.

Tampoco podemos aceptar que se diga de parte de una alta autoridad de educación algunas simplezas cuando se afirma “Algunas personas hacen afirmaciones sobre la educación peruana que contienen ciertas inexactitudes que es conveniente esclarecer” (LA REPÚBLICA. 23.05.11¿Desinformados en Educación? Por Idel Vexler)
Nos preguntamos por qué no se esclarecieron cuando se plantearon y se ha esperado la hora undécima para aseverar lo dicho. ¿Cuántas respuestas serias se han dado a los postulados y requerimientos por ejemplo del CNE, de Foro Educativo, de organizaciones de docentes? El silencio fue monocorde de quienes debían salir a desmentir y elevar el debate sobre los planteamientos.

Qué poco permeable se es a la crítica, cuando se tuvo todo el tiempo de estos años de gobierno para esclarecer y no enfrentarse tratando de devaluar las interrogantes de quienes hicieran argumentaciones contrarias a la política educativa relacionada con la capacitación del magisterio. No se niega que no se hiciera, pero hubiera sido de mejor calidad si se hubiera realizado esta actividad consensuada. Y otra vez ¿qué se hizo con la denuncia de los docentes sobre esta capacitación? ¿Se han atendido sus demandas y opiniones? ¿Cuánto costó esta inversión? Nadie pone en tela de juicio la seriedad institucional de las mencionadas universidades ni la manera cómo se procedió a su elección, sino al proceso de su selección sin oír algunas opiniones de docentes.

La crítica a la forma como se ha aplicado el acceso a la CPM es lo que se ha censurado. Pero como siempre cuando se tiene el poder, también algunos creen ser dueños de la verdad. Habría que hacer un recorderis de las advertencias, de las observaciones que parece se han echado al olvido.

Sobre el tema de la educación cívica no basta decir de memoria que existe el componente de ciudadanía y civismo en el Área de Personal Social en Primaria y en Secundaria en el Área de Formación ciudadana y Cívica. ¿Pero cómo se desarrolla el currículo en estas áreas? ¿Existen informes?

No se trata de estar informados o no. Se trata de diseñar y abordar la educación nacional de una manera diferente en donde intervengan los actores y beneficiarios del sistema educativo. No debe tenerse animadversión a las críticas, sino todo lo contrario, aceptarlas, estudiarlas, en la perspectiva de mejorar lo propuesto. ¿Es mucho pedir? No lo creo.

Seamos consecuentes con los principios, con las convicciones, con nuestros derechos y no los hipotequemos. Merecemos otro futuro, no el que nos pintan los mercaderes del templo. ¿Será que la letra el tango Cambalache sigue vigente? “Siglo veinte, cambalache problemático y febril… El que no llora no mama y el que no afana es un gil. / ¡Dale, nomás…! ¡Dale, que va…! ¡Que allá en el Horno nos vamo’a encontrar…! / No pienses más; sentate a un lao, que ha nadie importa si naciste honrao… / Es lo mismo el que labura noche y día como un buey, / que el que vive de los otros, que el que mata, que el que cura, o está fuera de la ley.”

No nos engañemos y seamos consecuentes con nuestras convicciones. No sigamos defraudando al Perú. Elijamos el futuro centrado en la persona y su inclusión en los procesos y no nos inclinemos por el dios mercado. (28.05.11)

MENSAJES DE LA CAMPAÑA Y EDUCACIÓN: se olvidaron del civismo y de la ética. Un silencio que preocupa

29 mayo 2011

Vivimos días muy agitados políticamente en el país con motivo de las próximas elecciones presidenciales. Sin duda ninguno de los dos candidatos merece haber llegado a esta final, por diversos motivos.
Dada la situación expresada por los electores, desde la perspectiva de la educación en valores y de educación ciudadana, tenemos resultados alarmantes compatibles con los resultados de las pruebas de aprendizaje tan recurridas cuando debe valorarse lo poco que hemos avanzado. ¿Es que en educación sólo debe evaluarse los aprendizajes? ¿Y qué nos dicen las otras medidas que se aplican a la sociedad? ¿Por qué esa indiferencia?
No recurriremos a esas encuestas, a esos test aplicados por agencias internacionales, sino al día a día que nos topamos cuando estamos rumbo al trabajo, en el micro, la combi, el metropolitano. Cuando estamos en reuniones con otros ciudadanos, otros colegas, familiares. En dichos ambientes se siente, se palpa cuánto ha calado el mensaje educativo que como docentes debemos promover y cuánto de ello se vuelve convicción en el manejo diario de nuestro quehacer de ciudadanos, de alumnos, de hijos, de padres de familia, de trabajadores manuales, intelectuales.
La perplejidad es la que nos convoca a esta reflexión. A pocos les importa lo que sucede políticamente en el país, a quién se elija. Se evidencia un individualismo, un egoísmo en cada afirmación, en cada parecer y la defensa de una opción política se deja llevar no por derechos sino por oportunidades que se presentan. Por ello es interesante ver cómo se objetiva el dicho “el vivo vive del tonto y el tonto de su trabajo”, en el transcurrir cotidiano. No existen argumentos, no existen posiciones sino la conveniencia de tal o cual medida en tanto y en cuanto me favorezcan. Individualismo, egoísmo, personalismo le llaman.
La comunidad, la sociedad es un ente de referencia a la cual nos decimos pertenecer pero que a la hora de la hora la desconocemos, la ignoramos. Es desconcertante cómo pasar del discurso a la práctica aún cuesta, no existen convicciones. Es fácil soltar la palabra y luego olvidarla sin preocupación. Total no me incumben las cosas que pasan en el país, en la comunidad.
Existe sí un encono, una rabia contenida azuzada por motivaciones indirectas que produce reacciones de quienes detentan el poder en este caso empresarial, que expresándose en un medio, exacerba la provocación, el enfrentamiento, con tal de “defender” intereses particulares, de grupo, de clase. La siguiente frase extraída de un artículo publicado estos días, que a su vez se fundamenta en una cita de Marx sobre economía, denota hasta qué punto existe encono: “Dado el reciente y cobarde ataque físico y verbal al periodista Jaime de Althaus, comprobamos que las secreciones purulentas y hediondas de una teoría tanática e intolerable todavía están presentes en la política peruana. No permitamos que un anacrónico, tóxico e ineficiente sistema político vuelva a causar odio, destrucción, miseria y falta de libertad en el Perú.” (Diego De la Torre. Empresario. Terca purulencia ideológica. El Comercio.10.05.11). Sin duda nadie está de acuerdo con la agresión al periodista. Pero lo expresado en el párrafo citado es la síntesis de lo que muchos ciudadanos de su clase y estrato piensan. No pueden mirar más allá de lo que les pueda afectar, ni echar un vistazo sobre lo que se debe hacer en el país. Triste resultado de una educación para fortalecer el individualismo, el egoísmo. Pero estamos en democracia y debemos ser tolerantes. Esta palabra nunca estará en el repertorio de quienes dicen ser los salvadores de la patria y se arropan en el concepto democracia sin saber qué significa y que compromete. Democracia boba la llamé anteriormente.
Sin duda nos quedamos perplejos al pasar revista de algunos mensajes que quienes tienen una opción diferente lanzan al aire en el calor de un mitin, de una reunión o al paso de un micrófono. Sin duda nuestros niños y jóvenes van viendo y asimilando los mensajes. Frente a ello ¿vale la pena seguir manteniendo el silencio, la sumisión, frente a personas que no tienen ni la menor idea de lo que es ética, pero sí la reclaman para sí? ¿Quién se esmera por establecer la diferencia?
La indiferencia frente a una historia de la corrupción desde el gobierno causa alarma. ¿Es que la educación que se ha impartido en las instituciones educativas no ha sido asumida como responsabilidad? ¿Por qué nos rasgamos las vestiduras por el enfrentamiento de jóvenes al punto que la vida de uno estuvo en peligro? El Ministerio de Educación de inmediato ha tratado de solucionar un conflicto que es comportamiento histórico entre los jóvenes de un colegio y otro. ¿Quién promovió la rivalidad? ¿La competencia deportiva? ¿La competencia cívica en fiestas patrias? La solución consideramos es un paño de agua fría, pero no se ataca el problema en su raíz. No es cambiando el horario de salida del colegio que se morigerarán los enfrentamientos, tampoco la solemnidad de celebraciones. El problema tiene que enfrentarse de otra manera, desde lo que significa la política educativa a desarrollar en cada institución centrada en el reconocimiento y respeto al otro.
Este es un hecho. Pero existen otros que claman intervención de los que se erigen personas/instituciones tutelares de la educación del país. Los mensajes expresados en la prensa escrita y en los programas televisivos que atentan contra la ética, la moral y las buenas costumbres, arropados por el manto de hechos históricos y que fueron otros momentos en que había que luchar contra el terrorismo, no lo justifican. Pero ante ello que es tan o más pernicioso que el hecho de los estudiantes contrincantes, no se ha dicho nada. Se miran los hechos, sucesos, como algo natural. La mentira es presentada de manera sofisticada para dejar de serlo; se financian programas televisivos y se justifican bajo el escudo de la libertad de prensa, de expresión. El todo vale es permitido. ¿Por qué? ¿Por qué las autoridades educativas no dicen una sola palabra? Es cierto no pueden participar en política, pero intervienen cuando ciertas iniciativas peligran por ejemplo la CPM. Enseguida intervienen y advierten. ¿Por qué ese doble juego? ¿Quién pone el límite entre lo expresado en un discurso y una medida asumida desde el estado? Mensajes poco claros, ambiguos que se dan a quienes como miembros de la comunidad, se nos exigen deberes, pero su ponen reparos al ejercicio de derechos.
¿Por qué no saber distinguir entre lo que es verdad y el miedo? ¿Por qué creerles a los encantadores de serpientes y no a quienes se identifican con las mayorías desde sus carencias, desde su clamor de justicia, desde su demanda de equidad, desde sus solicitudes de solidaridad?
Escuchar discursos autoritarios recomendando que debe educarse a la juventud que está descarriada (siempre hablando de la juventud de los que menos tienen y no de los hijitos de papá que lo tienen todo) haciéndola cumplir con el servicio militar obligatorio (parece que la ignorancia siempre recurre al garrote cuando no existen razones), haciendo tabla rasa de derechos de las personas. ¿No es esto recurrir al facilismo sin que cueste mucho trabajo?
¿Cómo creer en la forma como se “acomodan” al poder personajes que generaron corrientes de opinión en los 90 y hasta hace poco y ahora sabe Dios por qué han cambiado de opción, pues sus raciocinios, fundamentos y predicamentos no convencen? Todo lo contrario. Triste papel que encarna el dicho: de joven incendiario y de viejo bombero. O de joven revolucionario y de viejo reaccionario. La historia ya está escrita. Y lo escrito, escrito está, ya lo dijo Pilatos hace una punta de años y delante de un personaje que luchó y entregó su vida por los que tienen menos.
Existe cierto conformismo, aceptación de situaciones en jóvenes y adultos donde se percibe el poco desarrollo de una cultura ética, de una educación en valores que forman parte de la educación ciudadana.
¿Por qué aceptar que así fueron las cosas de un régimen que maltrató, atropelló a la gran mayoría de los peruanos y empobreció al país generando y ahondando la cultura de la corrupción? ¿Por qué se acepta de forma complaciente que nos vengan a contar cuentos que en lugar de beneficiar a los pobres, favorecen a los grandes capitales?
¿Por qué quedarse inertes frente a la manipulación de los medios de comunicación que bajo el escudo de libertad de prensa “invierten en el apoyo a determinado candidato que es la negación de los valores y propuestas para mejorar el país y acortar la brecha de la pobreza, ser más equitativos? Hemos visto a la secuela seguida a la “agresión” a un periodista que favorecía a una candidata. Sanción, expulsión. ¿Y qué con los que ahora aparecen como gonfalonieros de la actual candidata? ¿Son inmaculados? Un esclarecedor artículo escrito por Francisco Durand titulado “Gran prensa y fujimorismo: juntos otra vez (LA REPÚBLICA. Domingo. 08.05.11), recuerda cómo y quién está detrás de estos medios y los grupos de poder. Nombres y apellidos después de más de una década aparecen inmaculados por quienes se creen dueños del bien y el mal. ¿Qué mensaje de equidad, de ética se da a la sociedad? Ellos se irrogan la capacidad de sancionar y arremeten con todo, creen que el pueblo debe –como antaño- acatar. Pero estamos en otra época y mal les pese existe juventud que está clara de sus derechos.
¿Por qué se piensa que el voto de los humildes se compra con regalos de bolsas de alimentos, cocinas, ollas y otros menesteres? Todo ello debe rendirles para una semana. ¿Y después? La vida sigue igual. Pero ya obtuvieron el convencimiento de asegurar un voto. Ya regresarán pues pusieron su marca para recordarles quién les hizo la “donación”. Ante evidencias (fotos, volantes) decir que no es política hacer esas donaciones ¿qué decir?
Podríamos seguir compartiendo ejemplos de mensajes nebulosos que se vienen dando. Ilusiones que se ofertan. Sueños que no serán para la gran mayoría, pero sí intereses convertidos en rentabilidad para pocos.
Muchos olvidan lo sucedido en estos últimos quince años y quienes los vivieron unos lo reprochan con el argumento de que había que derrotar al terrorismo y otros que es bueno rescatar la memoria y la dignidad. Al respecto ¿por qué nuestros estudiantes de los últimos años de secundaria no estudian estos hechos?
El reconocido periodista César Hildebrandt escribió en estos días un artículo titulado ¿Qué les diremos?, (HILDEBRANTEN SUS TRECE. 06.05.11) refiriéndose a los jóvenes cuando revisemos este evento electoral. Sin duda el diálogo que contiene el artículo es muy aleccionador pero muchos de los que tienen el poder ni siquiera lo habrán leído y si lo hicieron no lo quisieron entender. Para ellos todo está bien. No ha sucedido nada.
Mensajes de esta campaña que venden una imagen política del país, que no es. Mensajes que se exasperan al filo de una elección, pero sus secuelas para los niños y jóvenes tienen un significado. ¿Qué es la democracia? ¿Esto que practican los mayores? No la quiero. Quiero seguridad. Quiero alcanzar mis metas. ¿Qué ciudadanos hemos formado y estamos educando? Alguien nos tomará cuentas y debemos rendirlas, pues no hemos sido capaces de ser consecuentes con el discurso. Es otra de las razones por las cuales debemos revisar la calidad de la educación que se oferta y por qué sus resultados son frágiles. No basta denunciar el bajo aprendizaje de nuestros niños y jóvenes, también debe preocuparnos la vacilante formación ciudadana que brinda el sistema educativo nacional.
Quiero cerrar este artículo prestándome las palabras del sacerdote jesuita Vicente Santuc, infeliz y recientemente desaparecido, extraídas de su libro “Ëtica y Política ¿Qué nos pasa?” (CEDEP- Escuela Superior de Pedagogía, Filosofía y Letras Antonio Ruíz de Montoya. Lima, 1999). “No podemos eludir interesarnos por lo que pasa en la historia y eso nos sitúa a todos en lo político en donde nos esperan deberes morales. Pero sólo el individuo que se ha moralizado-controlando sus pasiones y su arbitrariedad- podrá actuar moralmente en política; es decir, conducirse de acuerdo a una voluntad y a metas razonables. Ese no se dejará paralizar ni atrapar –para eludir todo juicio y toda búsqueda- por lo que los miembros de su grupo llaman “la realidad”. Quien quiere ser moral sabe que no es moral aquello que hace posible la vida moral de los demás y de uno. El hombre moral sabe reconocer el robo, el asesinato, la mentira y la corrupción allí donde los demás sólo ven acciones imperfectas, pero excusables o permitidas. El discierne la injusticia allí donde otros invocan la legitimidad o necesidad de la acción, en razón de las circunstancias; incluso el hombre moral sabe descubrir la vanidad y la mentira en cierta voluntad de santidad.” Qué bien calzan aquellas palabras en este momento. Quien tenga oídos para oír que oiga; quien tenga ojos para ver, que vea. (14.05.11)